Mientras recuperamos la normalidad no conviene olvidar la primera ola de la pandemia. Aquellos meses de marzo y abril…
Cuando los hospitales colapsaron, los médicos tuvieron que decidir a quienes les daban la oportunidad de sobrevivir -conectándolos o no a los limitados respiradores- y los pacientes morían a miles en la más absoluta soledad, transformándose en una mera estadística entre toneladas de cadáveres que se acumulaban insepultos.
Los modelos epidemiológicos estiman que, sin vacunas, en vez de los 220 millones de contagiados y los más de 5 millones de muertos por la Covid-19, hoy en día estaríamos hablando de entre 1.000 y 1.500 millones de contagiados y entre 20 y 30 millones de muertos.
Afortunadamente estamos asistiendo a uno de los mayores logros conseguidos por la ciencia en toda la historia de la humanidad.
- utilizar la PCR para detectar al peligroso "koronabirus-diez-y-nuebe" (utilizar mal la PCR.. pues no detecta virus, detecta trozos de cadena.. y no es lo mismo).. luego reconocen que el 90% de los "positibos" son "hasintomátikos" (o sea: no tienen nada; nada de nada, y eso que se han descrito miles de síntomas del "KOBIT"),
- crear una "bakuna" en apenas 2 meses, por supuesto sin probarla primero en animales,
- y "bakunar" a más de 2.000 millones de "blankitos", cuando evidentemente no se pueden conocer los efectos a medio y largo plazo de la "bakuna", y cuando hay miles de personas "con predisposizión" (pero que si: no han muerto de "KOBIT".. luego la "bakuna" es efectiva)..
Sin embargo, mientras vamos doblegando la Covid-19 se está desatando otra inesperada pandemia, extremadamente peligrosa y brutal: la de los anti-vacunas y negacionistas, cada vez más activos en su perniciosa propaganda.
Con unas cifras sorprendentes, que oscilan entre el 10 y el 20% en muchos de los países desarrollados
Por ejemplo, solamente en los países en los que hay datos fiables, las vacunas salvan la vida de 2,5 millones de niños al año.
Pero algunos trabajos estiman que como resultado de las campañas de los antivacunas podrían haber muerto hasta 110.000 personas en el año 2017 y 140.000 en 2018. Personas que, «engañadas», se habían negado a vacunarse contra la enfermedad que finalmente les mató.
Lo peor es que en su mayoría eran niños.
33 mil sanitarios canadienses se niegan a pincharse. En algunas regiones de Alemania llegan al 60%. Y así en todas las partes del mundo. ¿Que ven ellos que nosotros no? pic.twitter.com/vsO5MCd80W
— Cristina Prada (@CristinaPrada12) September 21, 2021
Milanović Says Current Anti-Epidemic Rules Have No Sense Any MoreMilanović: We're Fed up with COVID Frenzy, Life Should Go Back to Normal
Se ha encontrado una asociación significativa entre ser antivacunas y tener escasa formación académica, abandono de estudios, fracaso laboral, aislamiento social… Y también hay una asociación entre ideas políticas extremas como neonazis y especialmente con machistas radicales y supremacistas raciales

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