El presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, quiso montar un
CNI catalán nada más llegar al poder, tras las elecciones de finales de
2010. Tanto es así que una semana después de la formación del nuevo
Gobierno fichó al hombre que debería montar esa estructura: Xavier
Martorell, concejal de Seguridad Ciudadana en el ayuntamiento de Sant
Cugat y jefe de Seguridad del F.C. Barcelona, aunque no tenía titulación
para detentar este último empleo.
En diciembre de 2010, Martorell comunicó a su círculo más cercano que se
iba a la Generalitat a crear los servicios de inteligencia de Cataluña y
que pensaba ponerse en contacto con el verdadero Centro Nacional de
Inteligencia, el ‘español’, para tratar de establecer líneas de
colaboración entre ambos. Fuentes cercanas a este organismo consultadas
por El Confidencial declinaron hacer cualquier comentario sobre el tema.
Lo cierto, sin embargo, es que el 4 de enero de 2011, Martorell fue
nombrado director general de Análisis y Prospectiva, encuadrado en el
Departamento de Presidencia. ”Quien le llamó para ir allí fue el
secretario del Gobierno, Germà Gordó, ya que ambos son amigos, si es que
se puede considerar que Gordó tiene amigos”, dice a este diario una
fuente interna de Convergència. Y otra fuente explica que pertenecía a
la agrupación de CDC de Sarrià “y formaba parte del grupo que conocíamos
como los talibanes, que eran los jóvenes que comenzaron a hacerse con
el control del partido a mediados de los 90”. Gordó y Martorell, además,
son miembros del comité de dirección de la Asociación Barcelona 2020,
formada por jóvenes del núcleo duro de Convergència.
“Iba comentando que sería el encargado de la inteligencia en el nuevo
Gobierno -dice a El Confidencial una persona que le conoce muy bien-. Y
desde Presidencia, podía hacer una buena labor en ese sentido”. El
motivo de recalar en presidencia es doble: por un lado, está cerca de su
mentor, Germà Gordó. Y, por otro lado, está lejos del consejero de
Interior, Felip Puig. Lo cierto es que Puig y Martorell se odian
mutuamente. Las relaciones entre ambos no existen y durante los últimos
años han mantenido una sorda batalla interna dentro de Convergència.
El nombre de Martorell había sido barajado en ocasiones como el probable
nuevo hombre fuerte de la Policía Autonómica con Artur Mas e incluso se
había apuntado a él como el nuevo consejero. Pero la llegada de Puig a
Interior truncó sus aspiraciones y Mas no tuvo más remedio que hacerle
un hueco en Presidencia, ya que se había comprometido a llevárselo del
Barça. En el club azulgrana tenía los días contados debido a que había
sido un hombre de confianza de Joan Laporta y, por tanto, no comulgaba
con Sandro Rosell.
Contratar servicios externos
“La Dirección General de Análisis y Prospectiva era una cobertura
perfecta para lo que tenía que hacer, ya que se podría dedicar a
realizar informes y expedientes de lo que quisiese, utilizando para ello
recursos del Departamento e incluso recursos ajenos a la
Administración, es decir, contratando los dossiers fuera”, explica un
colaborador de Martorell.
Una persona crítica con Martorell señala que esa manera de hacer no es
nueva. ”En los Mossos d’Esquadra, ya se había creado hace años un grupo
de información a los que se conocía como los Mortadelos y ahora se
trataría de repetir la historia y montar los Mortadelos segunda parte,
con gente afín al partido y de la total confianza de la cúpula, para
realizar tareas de investigación de élite e incluso política. La
diferencia es que entonces estaban encuadrados dentro de la estructura
de Interior y ahora dependerían de Presidencia”.
Una de las cosas que propuso en el Gobierno, poco después de llegar,
fue, por ejemplo, contratar a un conocido despacho de detectives,
envuelto en varios escándalos, como la empresa de referencia a la hora
de contratar trabajos fuera, pero desde el propio Ejecutivo le cortaron
tales aspiraciones. Sin embargo, lo peor estaba por llegar: la crisis y
los recortes presupuestarios limitaron la acción de la Dirección General
y su labor de CNI catalán.
Martorell no era nuevo en estas lides. Con Jordi Pujol en el poder había
sido nombrado director general de la Policía catalana, cargo que
mantuvo de 1996 a 2004. ”El consejero, Xavier Pomés, era el hombre que
se movía para buscar apoyos políticos e intentar atar el despliegue de
los Mossos d’Esquadra, lo que le dejaba a él las manos libres para hacer
y deshacer a su antojo. En aquella época, tenía patente de corso. Por
ejemplo,se sacó de la manga lo que se llama dispensa de grado, es decir,
que podía ascender a alguien aunque no tuviese la titulación necesaria.
Y a uno de sus amigos no le dispensó una vez, sino dos veces”.
‘Puteo’ a los mandos
Uno de sus antiguos colaboradores recuerda que “le apodábamos El Nen (El
Niño), por su carácter caprichoso y porque hacía cosas muy infantiles.
Le gustaba, además, putear a todos los mandos. Una vez al año, montaba
una cena y allí, a menudo, ponía en ridículo a los altos cargos de la
Policía o les hacía contar chistes en público”. Y otro recuerda que,
cuando fue nombrado director general de los Mossos, “distribuyó los
escoltas y los coches entre todos los consejeros. Pero para su escolta
personal, eligió a miembros del GEI, el grupo especial de intervención,
el equivalente a los Geos del Cuerpo Nacional de Policía. Además, se
quedó con un Passat VR6, cuando los demás vehículos a veces tenían
serios problemas para seguir a los potentes coches oficiales de los
consejeros”.
El Gobierno convergente le recompensó también nombrándole consejero de
la empresa pública Centre Informàtic General de Catalunya hasta 1999 y
luego en Túnel del Cadí, hasta que fue cesado en 2004, con la llegada
del Tripartito al poder. Pero no se quedó tirado. El partido le repescó
como concejal de Seguridad Ciudadana en el Ayuntamiento de Sant Cugat,
el municipio más importante que controlaba CiU en la anterior
legislatura. Además, le nombró representante de la ACM en el Instituto
de Seguridad Pública de Cataluña (ISPC). La ACM (Asociación Catalana de
Municipios) es la asociación de ayuntamientos convergentes, creada para
contrarrestar a la Federación de Municipios de Cataluña (FMC), que
controlaban los socialistas.
A pesar de su cargo de concejal de Seguridad Ciudadana, Laporta le fichó
en enero del 2008 como director de Seguridad del Barça, sin tener en
cuenta que podía incurrir en incompatibilidad o que ni siquiera tenía la
titulación necesaria para detentar ese cargo. Y en este caso, no existe
una dispensa de cargo como la que él instauró en los Mossos d’Esquadra.
Paralelamente, formó parte de la junta directiva de Aproser, la
agrupación de grandes empresas de seguridad privada, no en vano desde el
2004 era director de expansión y desarrollo de Provinen Seguridad.
Durante los últimos años, también ofició como consultor de seguridad de
los gobiernos de Querétaro, en México, de donde es oriunda su esposa, y
de la ciudad de Buenos Aires.
En el 2006, Martorell creó también una empresa propia, Gestión de la
Seguridad ITPS Consultores de Seguridad, cuyo objeto social es “la
prestación se servicios de formación en materia de seguridad en el
trabajo”, así como la formación no reglada. Se la la circunstancia de
que esta compañía no ha presentado sus cuentas en el registro mercantil
desde su creación en el mes de octubre del 2006.
Mas planeó montar el CNI catalán con el jefe de Seguridad del Barça - elConfidencial.com
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