Bancarrota a la vista o por qué el FMI debe rescatar ya a España
Una de las decisiones de la Cumbre del G-20 de Londres fue otorgar más
poder y nuevos fondos, por valor de 750.000 millones de dólares, al
Fondo Monetario Internacional (FMI) para restablecer el“crédito, el
crecimiento y el empleo en la economía mundial” (Comunicado del G-20).
Crédito, crecimiento, trabajo… Justo lo que falta en España según se
desprende de las Estadísticas y Boletines de nuestro banco central (Pág.
2, Crédito; Pág. 313, Agregados; Pág. 309, Empleos), déficits a los que
hay que añadir problemas de balanza de pagos, deflación o deuda
creciente, entre otros.
Si existe la herramienta, si tiene los fondos, si jamás hemos estado en
mejores relaciones con los Estados Unidos, señoras y señores, hay que
pedir al FMI que nos rescate ya. Antes que sea demasiado tarde.
Orígenes y Funciones: ¿qué es el FMI?
El FMI nace en 1944 en un ambiente aún bélico para, según su Convenio
Constitutivo, “fomentar el crecimiento del comercio mundial, la
estabilidad de los tipos de cambio, la evitación de devaluaciones
cambiarias y la corrección de los problemas de balanza de pagos”.
Fueron sus impulsores iniciales Harry White por el lado americano, quien
ya trabajaba para Rusia, y J. M. Keynes por el lado británico.
Su gestión se delegó en un Directorio Ejecutivo con una Junta de
Gobernadores y un Comité encargado del sistema monetario internacional
si bien, en realidad, el control de las instituciones lo acabo
realizando el Tesoro de los Estados Unidos debido a la propia
composición de los votos del FMI. Y es que, aunque ve la luz como una
organización de 44 países iguales en rango, en realidad, Estados Unidos
contaba con el 17% de los votos (y derecho de veto) mientras que el otro
83% se repartía entre los restantes países (hasta 184 hoy día).
Como ésa no era la imagen ideal de una institución democrática, en 2006
se cambia radicalmente la situación: Estados Unidos pasa a tener el
16.5% de los votos, China sube del 2.9% al 3.6% y el resto de los países
permanece casi igual (Japón de 6.1% a 5.9%, Alemania 6% al 5.8%,
Francia 4.9% al 4.8%, Reino Unido 4.9% al 4.8%). Como la reunión fue en
Singapur, su cuota paso del 1.2% al 1.7%.
El FMI es un club y las cuotas de los socios constituyen sus fondos (un
25% en DEG o Derechos Especiales de Giro y el resto en dólares, euros,
libras, yenes…). A mayor economía, mayor cuota y mayores votos, con lo
que Estados Unidos paga gran parte del presupuesto, 37.100 DEG. Los
socios pueden aportan fondos extras, en los llamados Acuerdos Generales y
los Nuevos Acuerdos (curioso que en medio de la crisis, Japón fuera el
primer país que de motu propio ofreció $100.000 millones para ayudar al
FMI…favores, favores…).
Cómo actúa el FMI: las “Misiones” y los Acuerdos
El FMI no actúa “de oficio”. El gobierno interesado en la intervención
del organismo envía una Carta de Intención al Director Gerente del FMI
según las Consultas del Artículo IV y una vez recibida, el FMI envía una
“Misión”, un grupo de economistas (suele ser un trío) que visita el
país y recoge datos sobre su situación en 3 áreas:
a.- Los resultados macroeconómicos: gasto público, consumo de las
familias, inversión empresarial, empleo, inflación, balanza de pagos…
b.- La política macroeconómica: Presupuestos Generales del Estado, tipos
de interés, volumen del crédito bancario, tipo de cambio…
c.- el sector financiero: supervisión y la salud de las entidades locales.
Después de recoger la información, la “Misión” elabora un programa de
actuación consensuado con las autoridades nacionales (Ministerio de
Hacienda y el Banco Central) que es presentado al Director Gerente para
su aprobación. Una vez aprobado, el acuerdo se implementa.
Dependiendo del problema del país, los acuerdos toman diferentes formas:
a.- Problemas de Balanza de Pagos a corto plazo: se usan los Acuerdos de
derecho de giro (o SBA, Stand-By Arrangements, que suelen durar entre
12 y 18 meses) o el Servicio de Complementación de Reservas (si se trata
de problemas puntuales por salida de capitales) o la Asistencia de
Emergencia (para inundaciones, seísmos, cataclismos…).
b.- Problemas temporales de liquidez: se usa la “Short Term Liquidity
Facility” creada en octubre pasado (curioso que se concedan sin imponer
condiciones previas al país, como si se fomentara su uso).
c.- Problemas estructurales (si se necesitan reformas en el sector
financiero, tributario, mercado de trabajo…): se usan los “Acuerdos
Ampliados”.
d.- Problemas permanentes de liquidez: se usa el “Flexible Credit Line”,
parecido a la Short Term Liquidity Facility pero para mayores plazos.
e.- Casos extremos de pobreza: se usan los “Servicios para el crecimiento y la lucha contra la pobreza” o PRGF.
A cambio de ejecutar el programa/acuerdo, el país recibe un préstamo a
devolver en 6 meses (préstamos a corto plazo), de 3 a 5 años (préstamos
medio plazo) o de 5 a 10 años (para Acuerdos Ampliados) más los
intereses. El préstamo no se entrega en su totalidad, sino por “trozos”.
El primer “trozo” corresponde a la cuota desembolsada al unirse al FMI,
el segundo “trozo” hasta el 125% de esa cuota, el tercero del 125% al
150%…
El FMI siempre tiene condición de acreedor preferente. El FMI, de una
forma u otra, tarde o temprano, en especie o en metálico, siempre cobra.
El efecto en los países receptores de las actuaciones del FMI
Los resultados para los países se podrían clasificar en 3 categorías:
a.- Desastres absolutos: Indonesia y Filipinas sufrieron problemas de
liquidez y el FMI fue incapaz de restablecer sus economías (IMF and
Recent Capital Account Crisis: Indonesia, Korea, Brazil) hasta el punto
de reconocer que “the IMF underestimated the risks, misjudged the extent
at the highest political level and underestimated the resistance to
reform” y decir que “es difícil argumentar que las cosas no habrían sido
mejores sin el FMI”. Del mismo modo, El FMI no pudo evitar la
bancarrota de Argentina a pesar de la concesión de varios préstamos para
ayudar al peso. Y aún fue peor en África (IMF and Aid to Sub Saharan
Africa).
b.- Buenos resultados: el préstamo a Corea en 1997 sirvió al país para
aumentar sus reservas. En Bosnia, el acuerdo permitió que creciera el
PIB un 6%.
c.- No aplicables: el gobierno turco se negó a aplicar las condiciones
del acuerdo en enero del 2009 por no satisfacer los intereses del país,
lo que motivo que el segundo “trozo” del préstamo no fuera concedido. En
el caso de Malasia, el Gobierno rechazo las medidas liberalizadoras
propuestas por el FMI e implemento controles sobre el movimiento de
capitales.
¿Por qué España necesita al FMI ahora?
El FMI no es una entidad democrática, los acuerdos que aplican no
siempre benefician a los países, los préstamos han de devolverse con
intereses, el FMI tiene prelación en el cobro… aún así, necesitamos al
FMI porque:
a.- Se necesita credibilidad interna y externa en las estimaciones
públicas sin las cuales es imposible un correcto diagnostico y
aplicación de medidas contra la crisis. El FMI establecería cifras
económicas mas realistas.
b.- Se necesitan ajustes en el mercado de trabajo que ningún gobierno hará y que el FMI aplicaría.
c.- Se necesitan medidas monetarias que la UE no permite y el FMI las
exigiría como medidas transitorias que favorecerían la economía.
d.- Con el Sr. Obama como presidente, España tendría mejores condiciones dada la excelente relación actual entre ambos países.
e.- El FMI tiene fondos y la voluntad (demasiada) para prestar y España necesita los fondos.
La actuación del FMI no es garantía segura de éxito (Baker, Dean and
David Rosnick "Too Sunny in Latin America?: The IMF's Overly Optimistic
Growth Projections and Their Consequences") pero la alternativa, de
seguir las condiciones actuales, es la bancarrota del Estado.
Si en el 2010 el BCE deja de prestar y algunas entidades financieras
tienen problemas (FT Alphaville, Moody’s still negative on Spanish
Banks), ¿quién mejor que alguien “de la casa” que estaba encargado de la
supervisión de las cajas para los ajustes/fusiones necesarios?
Duras medidas no implican medidas impopulares. No todas las medidas que
impone el FMI son restrictivas como se puede apreciar en el Cuadro de
Excel adjunto. De 41 países que recibieron ayuda entre 1986-1999, en el
24% de los casos se propusieron medidas de expansión (Costa Rica, Haití,
Tanzania, Georgia, Armenia…). En 18 ocasiones se impusieron recortes de
los salarios de los funcionarios públicos, pero en 8 casos se
propusieron subidas (Liberia, Haití, Pakistán, Costa Rica…) e incluso en
Ucrania, el FMI aconsejo continuar el gasto público.
Descartado que internamente se tomen las medidas necesarias, cuanto
antes se asuman éstas, antes saldremos de la crisis. Pedir un préstamo
al FMI no es ninguna deshonra cuando otros países de nuestro entorno
acudieron a esta vía para solucionar sus problemas (“The Jekyll and Hyde
Years: Politics and Economic Policy since 1964” de Michael Stewart: qué
semejanzas entre Jack Jones, el líder del sindicato del Transporte y
Trabajadores Generales, y algunos de nuestros sindicalistas actuales;
qué poca similitud entre las actuaciones del gobierno inglés con las
actuales… No aprendemos nada de la historia).
Incluso políticamente, de aplicar las medidas ya, la economía podría
haber salido de la crisis en el 2012, a tiempo para obtener rédito
político para las elecciones de la recuperación.
¿La alternativa? La bancarrota. Tan simple como eso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario