vaya, parece que invertir en ladrillo (contra toda sospecha) no era tan buen negocio.. ahora a disfrutar lo invertido..
Alquiler en el centro de Granada
Ángel, que no se llama así, es de Almería, estudia Derecho en la UGR y
tenía alquilado un piso compartido con tres amigos en la calle Casillas
de Prats, entre Plaza Gracia y Obispo Hurtado. Un piso “que lo hemos
dejado vacío en mayo. Nos hemos puesto de acuerdo con otros colegas y
como por unas cosas u otras ninguno tenemos que estar yendo a clase lo
que queda, ya es más exámenes, vamos y venimos y dormimos de prestado. Y
eso que nos ahorramos nosotros o a nuestros padres“.
Lo mismo para Laura, que tampoco se llama así y estudia Ciencias
Políticas, con un segundo en Darro del Boquerón, perpendicular a Gran
Vía, casi haciendo esquina con Nueva del Santísimo, pagaba 330 euros de
alquiler más 20 de agua, pero se ha dejado sin ingresar mayo “y que
cuente como pago la fianza”, ya que no contaba con recuperarla. No muy
lejos, en Cardenal Mendoza, alquila varios pisos en el mismo bloque José
Luis, jubilado de 69 años que se limita a indicar que “hay que tener
más cuidado que nunca, porque te dejan los pisos tirados y tenerlos,
aunque la gente no se lo crea, es un gasto muy grande“.
La crisis económica, traída por la del ladrillo, aunque ha tardado, ha
provocado una caída en los precios del alquiler, si bien no pronunciada,
al menos paulatina. En Granada, ciudad universitaria que presume de ser
la más solicitada por los estudiantes Erasmus de toda Europa, ha tenido
mucha más incidencia el recorte de las becas y la subida de las tasas
universitarias, que ha reducido la matriculación en la UGR. Algo que
provoca que los carteles de ‘Se Alquila’ aguanten en los balcones hasta
fechas desacostumbradas o que regresen antes de lo previsto.
“Se nota y mucho el descenso de alumnos, porque son nuestro mayor numero de clientes“.
Jesús Luján, de Inmobiliaria Puerta Elvira, explica que los alquileres
han bajado entre un 15 y un 20 por ciento de precio y “se nota y mucho
el descenso de alumnos, porque son nuestro mayor numero de clientes.
Estos años nos ha pasado lo que yo nunca había visto y es que inquilinos
dejen la facultad,y por lo tanto el piso, a mitad de curso“. Puerta
Elvira, con sede en Gran Vía, es una inmobiliaria ‘rara’, ya que está
compuesta por propietarios que se asociaron para mover sus propios
pisos, de manera que eliminan la engorrosa ‘mensualidad de más’ que
habitualmente cobran las inmobiliarias ‘estándar’.
Una de las principales diferencias con hace unos años -no tantos, cuatro
o cinco, aunque parezca ya que siempre se ha vivido en crisis- es que
“antes se demandaban mas los apartamentos pequeños, porque a nadie le
gusta compartir piso y mientras había dinero…, ahora buscan los pisos
cuanto más grandes mejor para compartir costes. Incluso hemos visto que
algún inquilino ha realquilado una habitación”. Y se ha incrementado “la
estacionalidad, que ahora es altísima. La gente dura muy poco en los
pisos, las temporadas se han acortado muchísimo y los contratos de
vivienda de más de un año se han reducido notablemente“.
Basta dar un paseo por el Centro para comprobar todo esto, además, por
la cantidad de carteles de ‘Se Alquila’ que rodean las zonas de las
Facultad de Derechos, Ciencias Políticas y Trabajo Social, donde
precisamente no debería haberlos. Con una proporción mucho mayor entre
los de particulares que entre los de inmobiliarias “porque la gente huye
de la mensualidad famosa”, resume Luján.
Y mejor no hablar “del alquiler de los locales, que no es que se note
más todo esto, es que es dramático. El precio ha bajado en el mejor de
los casos la mitad y ni así se alquilan. Lo peor es ver que ni bajando
los alquileres consigues que los inquilinos paguen, la morosidad es
altísima en los locales. Y ver como cierran uno tras otro los negocios
es trágico y alarmante”.
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