del "episodio en los calabozos" (último párrafo) se desprende que entra y sale quien quiere..
Un ultra detenido en Blanquerna reconoce ante el juez una asociación previa al ataque
Reconoció ante el juez que los atacantes "habían acordado
quedar por los alrededores y de allí ir al centro cultural" de
Blanquerna donde se celebraba el acto de la Diada
Uno de los detenidos por el ataque a la librería
Blanquerna en la celebración de la Diada reconoció ante el juez que
existió una organización previa de los atacantes: "Habían acordado
quedar por los alrededores a las siete y media y de allí ir al centro
cultural". Los documentos que manejan los investigadores reflejan
contradicciones entre las declaraciones de los detenidos y cómo uno de
ellos amenazó a la policía durante los cacheos, diciendo: "Mi padre es
inspector de policía y te va a poner a hacer flexiones, maricón, te va a
arruinar la vida".
Asalto radical en un centro cultural de la Generalitat en Madrid
Uno de los detenidos tras el ataque a la librería Blanquerna
reconoció ante el juez que existió una asociación previa al ataque, y
que los asaltantes quedaron en las inmediaciones de la calle Alcalá para después entrar al recinto.
Uno de ellos reconoció ante el juez que se enteró de la convocatoria a
través de las redes sociales y que "habían quedado en los alrededores
de Cibeles a la hora a la que empezaba el acto". Según su declaración, a
la que ha tenido acceso la Cadena SER, "habían acordado quedar por los alrededores y de allí ir al centro cultural, se quedaba por allí para ir al centro cultural".
Acto seguido, a preguntas de su abogado y según el documento judicial,
el acusado manifiesta que "no había planificación previa, por las redes
sociales se puso que se iba allí, fue el que quiso". En esa misma
línea declaró otro de los detenidos, señalando que "el acuerdo fue por internet y todo el mundo estaba hablando de eso", mientras que otros detenidos niegan haber quedado antes.
La Fiscalía busca indicios de asociación ilícita en el caso del
partido Alianza Nacional, presente en el incidente, como fundamento
para una posible futura ilegalización.
Contradicciones en las declaraciones
Ante el juez, los detenidos sí coincidieron en negar haber agredido a nadie dentro del edificio, así como también negaron haber lanzado ningún tipo de gas en el recinto,
pero sus declaraciones están plagadas de contradicciones a la hora de
señalar si habían quedado antes o no. Mientras uno de ellos reconoce
que fue con dos amigos de Falange, uno de sus amigos, presidente de
Falange, dice al juez que fue él solo y que fue un acto espontáneo.
"Mi padre es inspector de policía y te va a arruinar la vida"
Los escritos de la policía también reflejan que uno de los detenidos se
revolvió contra la policía cuando iban a cachearle, amenazándoles y
gritando cosas como "Mi padre es inspector de policía y te va a poner a hacer flexiones, te va a arruinar la vida, tú a mí no me tocas"
añadiendo también según el escrito de la policía: "Te voy a denunciar,
jueces y policías estáis al servicio del liberalismo independentista,
maricón".
Según figura en los documentos de la policía, trece de los atacantes
fueron identificados "sin ningún género de dudas" a través de vídeos y
fotografías. La policía especifica que las imágenes del ataque vienen
tanto de las grabaciones de TV3, medio presente en el acto, como también varios vídeos grabados con el teléfono móvil de uno de los testigos. Todos los detenidos, menos el antes mencionado, accedieron a ser detenidos sin oponer resistencia.
Otro de los detenidos señaló ante el juez que "se indignó al ver el aquelarre lleno de separatistas y reaccionó un poco mal" y que fue a mostrar su indignación "ante un ataque a su patria a la que ha jurado defender".
Un juzgado de Madrid investiga el ataque que perpetraron varios grupos
ultraderechistas contra la sede de la Generalitat en Madrid, el centro
cultural Blanquerna, durante la celebración de la Diada el pasado 11 de
septiembre. En el marco de esta investigación ya ha declarado el diputado de CiU Josep Sánchez-Llibre, y se espera que la próxima semana lo haga Josep María Bosch, delegado de la Generalitat en Madrid.
Antecedentes de violencia doméstica
Los documentos de los investigadores, a los que ha tenido acceso la Cadena SER, también recoge que cinco de los detenidos cuentan con antecedentes penales,
una relación enviada por el registro central de penados del Ministerio
de Justicia. Entre los delitos por los que los detenidos han sido
condenados en el pasado constan de lesiones, daños, estafa, tenencia de
armas y explosivos e incluso uno de ellos cuenta con 18 condenas distintas por hurto y robo.
Otro de los detenidos fue condenado a ocho meses de cárcel en
sentencia firme por un juzgado de lo penal de Madrid por un delito
consumado de violencia en el ámbito familiar en su modalidad de
coacciones.
Episodio en los calabozos
Entre los papeles que manejan los juzgados de instrucción de Madrid,
hay registrado un incidente que tuvo lugar en los calabozos de Plaza de
Castilla dos días después del ataque a Blanquerna. Una mujer se coló
en los calabozos donde estaban detenidos los acusados a primera hora de
la mañana, sin identificarse en ningún momento y alegando que venía a "verificar el estado de salud de los detenidos de la movida con los catalanes",
en particular el de una de las detenidas "para ver con quién estaba en
la celda". El funcionario de instituciones penitenciarias no le dejó
pasar, ya que se identificó con "un carnet blanco del Colegio de Procuradores",
pero varias horas más tarde comprobó perplejo cómo la mujer intentaba
salir de los calabozos, sin saber cómo había llegado a entrar.
Relata la denuncia que "la mujer insistió en que le abriera la puerta,
que no podía retenerla", así como que nuevamente se negó a entregarle
la documentación "todo ello a voces dentro del recinto y de forma chulesca", presentándose al rato acompañada por un abogado que
también estaba dentro del edificio y exigiendo que les dejaran salir.
El funcionario informó al juez de guardia de lo sucedido, y cuando
volvió descubrió que la mujer había conseguido escapar del recinto "aprovechando que otro funcionario abrió a un abogado", momento en el que la mujer salió de los calabozos
"gritando y sin identificarse". El abogado que le acompañaba también
se negó a ser identificado, "gritando de forma despectiva y chulesca",
siendo identificado posteriormente como uno de los letrados de algunos
de los detenidos en Blanquerna dos días antes.
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