en Forocoches llaman "tocho" a lo que tiene más de cuatro líneas..
Hoy me doy lástima por ser andaluz y por ser español, me siento sucio y asqueroro
Ante todo, perdón por el tocho, quizás éste no sea el lugar más
apropiado, pero necesito decir lo que creo, lo que siento y lo que veo.
Voy a contar una historia, la historia de mi vida en la crisis que
estamos padeciendo, no me refiero a la crisis económica por que el
dinero, pese a quien pese, no vale absolutamente nada. Me refiero a la
crisis de educación, de moral, de principios, de respeto, y de ética
básica que ha secuestrado la dignidad del país y lo que yo creía que era
un sistema democrático.
Rondaba el año 2006, yo era un pupilo recién acabado FP que iba a
comerse un mundo que al final se puso en contra, recuerdo como mi tutor
un señor muy honesto me presentaba a otro señor que por casualidad, fue
muy relevante en mi trayectoria. Yo sólo hice lo que me habían enseñado
en mi casa, tres reglas claves que marcarían mi vida, ver, oír y callar.
A la semana de estar de prácticas, aquel señor me dijo que seguramente
yo fuese el elegido para quedarse con un contrato de trabajo. Poco
tiempo después, así fue, firmé un contrato por 2 años de trabajo con 18
años recién cumplidos. Creo que aproveché el tiempo, aprendí mucha
disciplina, aprendí a esperar y aprendí a trabajar.
Dos años después, el mismo mes que un señor con cejas pronunciadas
decía que todo iba de puta madre y que íbamos a sufrir una leve
desaceleración económica, vi con mis propios ojos como la misma empresa
que me había enseñado a trabajar, donde unas 30 personas teníamos más
trabajo del que podíamos abarcar, se venía abajo y pasaban semanas y
semanas con la mitad de la jornada mirándonos las caras, limpiando las
instalaciones y humildemente, haciendo como el que trabaja. El país se
fue a la mierda y aquel señor me dijo, entre otras cosas, que no tenía
trabajo para mi, que había sido un placer, y que esperaba que me fuese
bien. Con ésto, acabó la primera etapa de mi vida laboral.
Yo siempre he sido una persona que no me ha gustado el trabajo en
cadena, pese a por norma, tener unos derechos mejor defendidos y una
estabilidad más clara, siempre me ha gustado el trato de comercio, el
hablar con el cliente, el enseñar el trabajo, el explicar lo que he
hecho y por que lo he hecho. Siempre, y respeto tremedamente a quien
tenga otras miras de vida, he pensado que los trabajos en cadena tratan a
los trabajadores como números y no como personas, pero aun así, por mi
corta vida laboral y los consejos familiares decidí entrar en un mundo
que es de lo poco que me arrepiento en mi vida.
Un buen día, entré por las puertas de la sede de UGT en Sevilla, Ifes,
avenida de la Raza sin número. Mi intención era sacarme una
certificación con la que poder trabajar en AirBus Military, no era más
intención que la de un chico con 20 años que iba a una sede sindical en
busca de un trabajo digno. La crisis ya azotaba, había unas 2000
inscripciones para dos cursos de 20 plazas, posteriormente, el plazo se
dobló a 40 y para tener acceso, habría que pasar una pequeña prueba,
tener FP y tener un mínimo de dos años cotizados en industria. Hice la
prueba, pasé la criba sobradamente y alquilé un piso la capital que con
mucho esfuerzo, mis padres empezaron a pagar. Ahí empezó mi tortura y
esto lo he contado a contadas personas, en la sede sindical empezaron a
alargar la adjudicación de plaza, "pásate la semana que viene" y poco a
poco, las personas que encabezaban las listas, iban siendo desestimadas.
Así 6 meses hasta que un buen día, me encontré con un señor haciendo el
mismo examen que yo había hecho 6 meses antes en la misma mesa de uno
de los que llevaba aquello, con el mismo señor que me había examinado a
mi delante y a puerta cerrada. El tío se puso como una fiera y yo
simplemente me largué y no volví a ir, sin trabajo y sin perspectiva caí
en una depresión que jamás confesé y de la que aun hoy no se como coño
salí. Esa fue mi experiencia personal con UGT Sevilla y así es como me
quedó claro lo que era el sindicato en el que un día creí y su partido
hermano al que con ilusión, voté con 18 años por lo que iba a ser un
futuro, o por lo que me vendieron como tal.
Era 31 de Diciembre, sin blanca y hundido venía de comprar las 4 cosas
para celebrar el principio de año, un principio de año que empecé entre
amigos de toda la vida, sin dinero pero con amigos, hacía tiempo que no
pasaba un día así. Serían las 12 de la mañana, hacía sol y de repente,
suenan los Stone en mi móvil, era aquel hombre importante que me
presentó mi tutor de FP, "Espera un momento, fulano ¿te hace falta un
tío?, pues ya lo tienes. Paco, el Martes te vienes, que empiezas a
trabajar, ya hablamos". Joder, que borrachera pillé aquel día, que bien
me lo pasé, después de que me hubiesen dado por todos lados, un soplo de
aire nuevo, un trabajo.
Aquel Martes 13 de Enero de 2009 conocí a otro hombre al que tengo gran
aprecio y respeto, llegué y no estaba, como siempre. Un día después
empezaba a trabajar, aquel mismo día firmé un contrato indefinido.
Recuerdo al gestor, "hijo, no sabes la suerte que tienes". 4 años pasé
en aquella empresa que me permitió aprender lo que es la batalla, el
trato con el cliente y en ocasiones, trabajar con menos medios de los
que había trabajado antes. Aprendí el trabajo de barrio y cuando lo
pienso, eso no tiene un valor en dinero, la capacidad de buscarse la
vida trabajando no se paga con dinero, se paga con agradecimiento.
Un buen día, me vino la luz y llegué a la conclusión de que lo que yo
quería no era aquello, que el proyecto era cojonudo, pero que no era mi
proyecto y que el mío era otro. Decidí dejar el trabajo, alquilar un
local y establecerme como profesional del sector. 7 años después de
entrar con mi melena y mi cara de niñato acarajotado se empezaba a hacer
realidad lo que desde que era un niño barruntaba mi cabeza día si y día
también.
Hoy han pasado 12 meses de aquello, el proyecto, bajo mi parecer, es
viable, cada día ganamos algo, ganamos experiencia, ganamos clientela y
ganamos dignidad como personas. Aquí empieza el verdadero origen de por
que hace una hora, con un ataque de ansiedad como una bestia empezaba a
escribir éstas líneas.
A las 21 horas, cuando llegué de trabajar, he puesto la televisión y me
he pillado un cabreo que hacía tiempo que no me pillaba, un centenar de
sindicalistas de la UGT llamando fascista a una juez que está
destapando el caso de corrupción más grande del país, un caso de
corrupción en el que entra el partido que lleva 30 años gobernando, el
partido que lleva 30 años en la oposición, el partido que lleva 30 años
en medio, los dos sindicatos que llevan 30 años tragando falos y la
patronal que lleva otros 30 años haciendo lo mismo. ¿no se les ocurre
otra cosa? la jueza es la mala y la fascista ¿a eso hemos llegado? me
siendo abochornado, como andaluz y como español, me da vergüenza ejena
ver como mis conciudadanos justifican o defienden la honorabilidad de
quienes llevan 30 años robando a la clase trabajadora, de quienes han
malvendido la industria de esta nación, de quienes han permitido que los
andaluces de menos de 30 años tengamos una tasa de desempleo de 6 de
cada 10 personas, me da vergüenza ver como salen a echarse flores
aquellos que han permitido que tengamos la tasa más alta de Europa de
fracaso escolar siendo el país en el que más se ha invertido dando
dinero a fondo perdido. Y me da tanta lástima como vergüenza ver como
nos estamos callando como putas cuando la corrupción llega desde Juan
Carlos de Borbón al concejal de festejos de cualquier pueblo de tercera.
A mi personalmente, me importa poco, todos los años que llevamos en tan
indigna situación, he podido comer mejor o peor, he intentado crear
algo, y si se me cae, si lo pierdo todo, igual que lo intento una vez,
lo intento 20, no me da miedo, pero todas las personas, todas las
familias que han tocado barro, que han tocado el fondo del pozo, están
condenadas vivir así por que eso es lo que han elegido los políticos a
los que defienden, eso es lo que nos espera, trabajar para ser pobres.
En fin, que si mañana nos decidimos y le hacemos un homenaje a la toma de la Bastilla, brindaré por la salud de los degollados.
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