Nació Digital: Josep-Lluís Carod-Rovira - Aznar&Rouco, tanto monta
«Amenazar con cárcel a quien quiere votar, levantar la
amenaza de represión ante el deseo de democracia nos va muy bien ante
la opinión pública internacional»
Está bien que los pueblos preparen su futuro en función de sus
necesidades y deseos, pero es innegable que, en ocasiones, una mano
externa nunca viene mal. Durante muchas décadas, el pueblo catalán
se ha movido más por dinámicas reactivas que no propositivas, pero
ahora, cuando hemos subido un camino sin retorno, hay que reconocer que
ciertas manifestaciones de líderes españoles ayudan a hacer hervir la
olla y, para muchos catalanes, sus despropósitos son ingredientes
picantes imprescindibles para aliñar, adecuadamente, la comida a veces
tedioso de lo cotidiano. No todos, pero, lo consigue con la misma
intensidad. Es cierto, por ejemplo, que las formas de Rajoy Brey son
estéticamente blandas, medio higo medio uva, para decirlo en términos de
horticultura, sin ese punto de mala leche capaz de despertar el muerto y
quien lo vela. Nada que ver, pues, con José María Aznar López que
consigue justo lo contrario, con el mérito añadido de lograrlo sin
necesidad de tener que abrir la boca. Con la cara ya paga y sólo de
verlo ya es suficiente para hacerse una idea del programa de fiestas con
el que piensa distraernos y endulzarnos la existencia.
Ahora, en su cruzada personal para presentarse como el nuevo Cid
Campeador de la españolidad, aunque a pie, sin caballo, sigue joiendo de
arriba abajo a su antiguo protegido, don Mariano, y hacer que todo
el mundo vea la tibieza ideológica y el comportamiento de hermanita de
la caridad hacia Cataluña, el tal Aznar ha enseñado las garras. En
resumen, ha espetado que, cuando él mandaba, esto del separatismo lo
arreglaba en un batir de ojos: cinco años en prisión por sedición, el
mortal que tuviera el coraje de convocar un referéndum. La invectiva
directa de amenaza al presidente Mas es más que evidente y, justamente,
este estilo y otras amenazas legales-como la que acechaba, desde el
punto de vista laboral, los funcionarios que hubieran constituido mesas
electorales en un referéndum-fueron definitivas para el fracaso del Plan
Ibarretxe. Pero ahora vuelve, convencido de que así pondrá el miedo en
el cuerpo de los responsables políticos catalanes y, sobre todo, sobre
todo, sobre todo, quedará delante de su país como el primer patriota, un
político con mano de hierro, un hombre duro capaz de hacer exclamar a
suyos: "Aznar, este sí ...".
Sin movernos del ámbito de la
política y del PP, Antonio María Rouco Varela, nacido en el pueblo
gallego de Villalba catorce años más tarde que Fraga Iribarne, es
otro de los políticos españoles que conserva esa capacidad de irritación
tan imprescindible para no se marchiten las flores de la vitalidad
individual y la capacidad de respuesta nacional. Rouco no es, de
momento, ministro, ni diputado, ni senador, sino que en la estructura
político-del Reino de España ocupa el cargo de presidente de su
Conferencia Episcopal y arzobispo de Madrid, que es tanto como decir una
especie de papa de Roma, pero más pequeño, sólo de España y carca algo
de no decir. El cardenal Rouco ha dicho ahora-y lo había dicho ya antes
en infinidad de ocasiones-que lo de la unidad de España es un bien moral
superior y ha reprobado los que quieren romperla, sin acusarles, de
momento, de pecadores. De hecho, pecadores suficiente que somos los
independentistas, pero no, justamente, por esta circunstancia y puestos a
informarnos: por qué motivos la unidad de España es un bien moral? Y
superior, superior, lo que se dice superior, superior en relación a que,
eminencia reverendísima?
Teniendo en cuenta que su reino no es de este mundo, llama la atención
ver cómo se preocupan tanto lo que ocurre en un pedazo concreto del mapa
y cómo los vínculos entre nacionalismo español y catolicismo rancio
adentran ya en la noche de los tiempo. Y también como la defensa de la
unidad católica, como religión única en España, ha sido inseparable de
la unidad nacional española, entendiendo ésta como defensa de la
integridad territorial. La historia de España es un ejemplo magnífico
para ver cómo, en este país, no hay lugar para el ejercicio de la
diferencia y la diversidad está perseguida en todos los ámbitos. La
expulsión de los judíos, los moriscos, la Inquisición con todo de
víctimas por el hecho de pensar diferente, son una buena muestra. Es muy
ilustrativo ver cómo, después de casi un siglo bajo dominio británico y
francés, cuando los españoles se anexionan Menorca, lo primero que
hacen, a partir de 1802, es reinstaurar allí la Inquisición y expulsar a
los judíos , griegos de religión ortodoxa y argelinos musulmanes que
residían y convivían con normalidad ... hasta que ellos llegaron.
En
fin, no tengo palabras para agradecer a España haber parido "Fenómenos"
como Aznar o Rouco Varela, factores imprescindibles de estímulo, ayuda y
empuje a nuestro proceso de liberación nacional. Amenazar con cárcel a
quien quiere votar, levantar la amenaza de represión ante el deseo de
democracia nos va muy bien ante la opinión pública internacional, por
simple contraste con nosotros. Sin ellos, sin sus declaraciones, sin
el canal de televisión de la conferencia episcopal española (13TV), sin
Intereconomía, sin casi toda la prensa escrita de Madrid y lo que no es
Madrid, sin según qué tertulianos, no sólo nuestra vida sería más
aburrida, sino que el ritmo de la marcha hacia nuestra libertad sería
más lento. Me preocupa, sin embargo, una cosa: ve si ahora que pliega en
Rouco-lo harán marqués de algo? - Aunque pondrán un obispo demócrata,
respetuoso con la diversidad y defensor de los derechos de los pueblos y
de la democracia como forma de resolución de conflictos. Francamente,
sería un paso atrás que no nos merecemos y un factor de ralentización de
la velocidad a la que ahora vamos, que no nos convendría nada. A ver si
me hacen caso ... Amén.
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