y la noticia de hace un año:
La mejor banca del mundo: México, Colombia y Perú vetan los avales de Santander y BBVA a empresas españolas
ya empiezan a conocer el verdadero significado de "Marca España": sobrecostes exagerados en cualquier construcción (lo que viene siendo habitual en hispanistán..).. no son casos aislados,
empresas que sin el aval (y el dinero) del Estado no serían nada; una trama de corrupción, enchufismo y despilfarro a la que ya han retratado bien en el extranjero, pero que en hispanistán siguen tragando y tragando.. porque nunca hay responsables..
disfruten lo votado..
Colombia también se replantea su relación con las constructoras españolas
Las alarmas se han encendido en Colombia tras el último movimiento de
Sacyr en el Canal de Panamá. La empresa española se encuentra
actualmente precalificada para cinco proyectos viales de gran
importancia en el país sudamericano. En juego hay 5.700 millones de
dólares que podrían esfumarse ante los ojos de la constructora madrileña
por culpa del funesto episodio vivido en la vecina Panamá.
“El anuncio de una posible suspensión de las obras de ampliación del
Canal de Panamá, por parte de Grupos Unidos, causó preocupación en
Colombia”, advierte el diario El Tiempo, el rotativo más influyente del
país. Y prosigue: “Sacyr ha tenido problemas en sus trabajos en suelo
colombiano. Por ejemplo, fue una de las firmas que hizo parte de
concesión del Magdalena Medio (Commsa)”.
Este caso todavía escuece en aquel país y recuerda mucho a lo acontecido
ahora en Panamá: un consorcio liderado por Sacyr y ACS suspendió a
medio hacer una gran autopista aduciendo sobrecostes inasumibles. Por
ese desplante, Sacyr y ACS sostuvieron un litigio de siete años con el
Estado, y no pudieron volver a concursar en suelo colombiano hasta 2012.
Así, sólo le faltaba a Colombia volver a oír de suspensión de obras
debido a adjudicaciones muy a la baja por parte de constructoras
españolas para echarse a temblar. El diario El Tiempo da por seguro que
el conflicto en Panamá restará puntos a Sacyr en sus cinco licitaciones
pendientes. Y lo mismo puede ocurrir con las grandes constructoras
españolas en el resto de América Latina, que mira con recelo este
culebrón.
De repente, países como Brasil, Chile, Bolivia o Perú, lugares donde
Sacyr tiene una presencia consolidada, empiezan a sospechar que ellos
pueden correr la misma suerte que Panamá y podrían empezar a dar la
espalda a las ofertas españolas.
“Colombia está a las puertas de iniciar la gran etapa de concesiones
viales de cuarta generación. No sobraría que se mire con lupa lo que
pasa en Panamá, y se percate de los manejos de ciertas empresas que,
paradójicamente, tienen en América Latina buena parte de su presente y
de su futuro”, reclama el diario El Colombiano en un editorial. “Hay
constructoras europeas que pujan en grandes licitaciones con ofertas muy
atractivas, las ganan, y luego empiezan a cobrar costos ‘sobrevenidos’
que atribuyen al país contratante. En Colombia, dicha modalidad de
presión de empresas extranjeras (y, oh casualidad, españolas) la hemos
padecido en varias megaobras”, continúa. Las redes sociales del país
echan humo contra Sacyr y las constructoras españolas, a las que se
acusa de estar coludidas con los sucesivos Gobiernos colombianos desde
hace más de una década.
Onda expansiva por toda Latinoamérica
Después de la lección del caso Commsa, en el que la suspensión de las
obras por parte de Sacyr y ACS repercutió en un gasto ingente de dinero
para las arcas públicas, Colombia ha incluido muchas más cláusulas y
restricciones en las licitaciones actuales. “Hemos tomado todas las
medidas preventivas para evitar que nos incumplan los contratos. El
Gobierno tiene la firme decisión de ser muy estricto, y quien no cumpla
no podrá ser adjudicatario”, indicó Fernando Andrade, presidente de la
Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) colombiana.
Desde ahora se exige el pago de pólizas de cumplimiento equivalentes al
15% del valor del contrato y se asegura que los consorcios constructores
dispongan de la capacidad para culminar la obra.
El conflicto en el canal de Panamá no ha hecho más que confirmar el
histórico recelo hacia las constructoras españolas, que en Colombia
vuelven a ser vistas como socios poco recomendables. El resultado de las
importantes licitaciones pendientes tanto en Colombia como en América
Latina será el que indique hasta qué punto el plantón de Sacyr provoca
una onda expansiva en contra de los intereses españoles en la región.
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