un artículo del 2009 que ya avanzaba que Sacyr "tendría problemas" con el Canal de Panamá: es lo que pasa por ofertar por debajo de coste, pensando que todo el monte es orégano..
en hispanistán las obras se acaban multiplicando de precio y costando muchísimo más de lo presupuestado, ello no escandaliza a nadie (ni tampoco hay responsables, evidentemente), pero eso en cualquier país serio es impensable,
ahora falta que vayan a los tribunales, y éstos les obliguen a pagar una indemnización astronómica por "lucro cesante": no hay que olvidar que era un concurso, y la constructora se presentó con una oferta muchísimo más baja que las otras, cuando en esas esferas el beneficio suele ser el 5% (siendo optimista).. si era incapaz de hacerlo (como se ha demostrado) se hubiera podido quedar en casa, sin molestar a nadie..
Sacyr y la ratonera del Canal de Panamá: "No lo hará, dejará la obra colgada" - 10/07/2009
"No lo hará, dejará la obra colgada". Así de rotundo se mostraba un
alto directivo de una constructora española cuando servidor recabó ayer
su opinión acerca de la adjudicación al Consorcio liderado por Sacyr
Vallehermoso del diseño y construcción del tercer juego de esclusas del
Canal de Panamá. "Cuando empiecen a hacer los números tras la decisión
definitiva tendrán sudores fríos; verán la ratonera en que se han
metido", agregaba otro. Escepticismo generalizado ante una oferta que
reúne lo imposible: la mayor capacitación técnica, que la compañía se
encarga de describir someramente en el Hecho Relevante enviado el
miércoles a la CNMV, a un precio no sólo sustancialmente por debajo del
de las ofertas competidoras (3.118 millones de dólares contra 4.185 y
5.981 respectivamente) sino inferior incluso al importe base de
licitación: 3.481 millones. La cuadratura del círculo. Suerte que el
concepto baja temeraria parezca que no existe en el país centroamericano
que si no…
Alguno argumentará que la envidia no deja de ser deporte nacional en
España y que, por tanto, gran parte de las dudas sobre la capacidad de
ejecución del Proyecto se deriva del deseo de ser tan elegido como la
firma presidida por Luis del Rivero, que acumula cartera alrededor del
globo. Podría ser. Pero contra los sentimientos, la fuerza de los
argumentos. Uno, la calidad y experiencia de los otros pujantes, en
especial de la americana Bechtel -que conoce de sobra el mercado e iba a
por la obra a toda costa-, hacen dudar de la viabilidad de la
propuesta. Mil millones de dólares de diferencia entre los dos primeros
clasificados es una cuantía difícil de justificar. Cuando menos,
extraño. Dos, no se trata en puridad de una obra civil ya que una parte
sustancial de la misma consiste en la estructuración y el montaje de las
compuertas, trabajo especializado que se ha de subcontratar a alguna de
las pocas firmas especializadas que hay en el mundo. El poder, por
tanto, del líder del Consorcio es más limitado al depender
fundamentalmente de la buena ejecución de otros partícipes en el mismo.
Prepárense para la brega. Tres, el contratista y financiador, ACP, es
duro de pelar, como prueba el hecho de que sólo haya habido tres sobres
para una obra de tal envergadura: la capacidad de jugar al alza con los
modificados posteriores parece, de partida, limitado. Cuidado, que no en
todas partes cuecen habas.
La sensación en el sector, por tanto, es que Sacyr ha ido a reventar
la subasta, acción de la que a corto plazo se derivan para ella
beneficios elocuentes. Por una parte, reforzar su imagen en un momento
en el que la viabilidad de la empresa había sido puesta en tela de
juicio por algunos analistas, entre los que me incluyo; en segundo
término, conseguir una diversificación internacional que compense su
excesiva dependencia del ciclo español; tercero, aumentar su carga de
trabajo con objeto de garantizar su actividad. No hay que olvidar que a
cierre de marzo, la cartera de construcción de Sacyr era de 6.200
millones de euros aproximadamente incluyendo el paralizado Puente sobre
el Estrecho de Messina y de 5.500 sin él. Por tanto, y asumiendo un
dólar de 1,40 y una participación en el Consorcio del 45%, son 1.000
millones más a añadir a los anteriores, entre un 16% y un 18% del total,
a los que habría que sumar los 700 de la adjudicación italiana de esta
misma semana, un 11-12% adicional. Seis meses más de backlog a la hucha.
Un motivo, sin duda, de satisfacción interna y hasta externa,
orgullo patrio, que choca con el primer principio básico que enseñan al
llegar a la Facultad de Empresariales: la clave del éxito de un negocio
está en la rotación por el margen. Si tu margen es estrecho, vende
mucho; si vas a vender poco, por lo menos que el margen sea amplio,
especialmente si tu venta es especializada y su desarrollo complejo.
Hacer este viaje para lograr una rentabilidad a nivel EBITDA -o
beneficio antes de intereses, impuestos, amortizaciones y
depreciaciones- similar a ese 6% del negocio constructor en España, como
ha señalado la sociedad, parece arriesgado. Pena los mencionados mil
millones hasta la siguiente oferta que la ambición o la locura han
desperdiciado como potencial retorno adicional, si nos creemos que los
números de Sacyr incluyen rendimiento alguno, interrogante extendido
entre los expertos. La capacidad de maniobra es limitada no sólo a nivel
operativo, donde se han establecido una serie de bonificaciones y
penalizaciones para el caso que la obra se concluya antes o después del
plazo prefijado de 1.883 días, sino incluso a nivel financiero, con un
componente divisa que no hay que desdeñar. De momento hay que retratarse
con un 10% de down payment contra aval bancario. Empieza la fiesta.
La subida de bolsa de ayer prueba que Sacyr ha conseguido su
objetivo. Pero, ¿está justificada tan explosiva alza? Hagamos unos
números: 1.000 millones de obra al 6% de margen de EBITDA equivalen a 60
millones de euros de beneficio operativo ajustado, menos del 2% de la
capitalización de la firma, cuantía a generar durante los próximos 5
años como poco. Supone, además, sólo una tercera parte de los 174
millones de EBITDA conseguidos en el primer trimestre de este ejercicio.
El incremento de la acción del 12% de ayer parece, a todas luces,
excesivo al calor de estas cifras, especialmente cuando obras de mucha
más envergadura y rentabilidad, como la adjudicación de las autopistas
tejanas a Ferrovial, 4.700 millones de dólares al 10%, han pasado
desapercibidas. ¿Short squeeze o cierre de cortos? No, si nos atenemos a
la comparativa diaria de las posiciones en préstamo que recoge el
Boletín de la Bolsa de Madrid, que muestra cómo en la jornada se
incrementó en alrededor de 40.000 el número de valores vendidos frente a
la tendencia decreciente de los últimos meses. Buy the rumour, sell the
fact.
¿Entonces? El juego de los resortes mediáticos, querido amigo. Hip,
hip, hurra. Así, así, así gana Sacyr comenzaba El Mundo su crónica del
acontecimiento poniendo tal soniquete en labios del propio Del Rivero.
No estaría mal que alguien le recordara al Presidente de la constructora
cuáles son las circunstancias en que tal cántico resulta de aplicación.
Cuando hay sospechas de... díganlo ustedes. No todo el monte es orégano
ni en todas partes ven las mismas bondades en la operación. Basta mirar
lo que hizo ayer el otro socio principal del Consorcio, Impregilo, en
la bolsa italiana: saludó la noticia con una caída superior al 2% en un
mercado de jueves al alza. ¿Son los inversores de aquel país más listos
que los españoles? No creo. Pero ustedes mismos. Sólo el tiempo da y
quita razones... De momento, siento aguar el minuto de gloria de la
constructora, sigan vigilando el balance y la capacidad de repago de la
deuda con el negocio ordinario, monitoricen los resultados de
Vallehermoso, división más problemática, y no pierdan de vista la
evolución de Repsol, cuyo movimiento un euro arriba o abajo supone 0,6
euros en la suma de las partes de Sacyr. Lo demás no dejan de ser
maniobras de distracción. Huyan de los cantos de sirena.
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