La verdadera disrupción no ha empezado aún - Enrique Dans
Tres artículos recientes en TechCrunch, en Frankfurter Allgemeine y en El Mundo, hacen referencia a una realidad que se acerca cada vez más: la llegada de la disrupción a la industria financiera, tanto a la banca como al sector asegurador. Recientemente participé en una jornada sobre la importancia de la analítica en esta industria organizada por Atos, y la inminente aparición de propuestas disruptivas procedentes del mundo de la tecnología fue una de las constantes en la conversación.
La entrada de empresas como Google, Facebook, Apple o Amazon en la industria financiera es simplemente una cuestión de tiempo – y cada vez de menos tiempo. Hablamos de empresas que han hecho de la gestión eficiente de la información del cliente su principal ventaja competitiva, y de una industria en la que precisamente esa gestión supone uno de los activos más importantes. Tras las vagas amenazas del tipo “que viene el lobo” en la industria financiera a día de hoy, subyace una gran verdad: cualquiera de las grandes empresas del mundo de la red haría mucho mejor trabajo a la hora de calcular riesgos, de inspirar confianza, de proporcionar conveniencia, facilidad de uso o relación con el cliente que prácticamente cualquiera de los líderes actuales de la industria.
Hace ya bastantes años que los productos financieros, seguros de diversos tipos, préstamos, hipotecas, etc. se convirtieron en el principal componente de la dieta alimenticia de la publicidad en la red. La aparición de comparadores y el uso cada vez más amplio de publicidad online tanto en su vertiente display como en performance dejan claro que la red es el habitat natural para la toma de decisiones de compra de muchos de estos productos y que existen importantes márgenes que pueden ser capitalizados en esta industria, algo que claramente ha llamado la atención de los gigantes de este entorno.
Mientras, el fortísimo conservadurismo de los competidores tradicionales está posibilitando que la brecha de percepción para los usuarios crezca de manera cada vez más evidente. Sí, todavía ingresamos nuestra nómina en un banco, vamos a un banco a pedir una hipoteca, y aseguramos nuestro automóvil, nuestro hogar y nuestra vida con aseguradoras tradicionales, pero eso no impide que cada vez seamos más conscientes de lo torpes que son esas empresas a la hora de gestionar su relación con nosotros, y de hasta qué punto estaríamos mejor servidos con empresas que nos conociesen mejor. La evidencia de que estas empresas gestionan procesos anticuados de maneras muy poco eficientes y basados en la mayor parte de los casos en sistemas legacy con muy escasa flexibilidad escapa a muy pocos, como tampoco lo hace el elevado nivel de conservadurismo en la mayoría de sus cuadros directivos.
El porcentaje de usuarios que verían con buenos ojos una oferta de productos financieros procedentes de empresas nativas digitales a las que ya, de una u otra manera, confían la gestión de sus datos crece de forma persistente, como lo hace el creciente coqueteo de estas empresas con los productos de esa industria. Si la llegada de la disrupción a industrias como los contenidos o el transporte fue dura, espera a que llegue al mundo financiero…
Google y Facebook serán sus bancos
- Paypal es el máximo exponente de una nueva forma de hacer banca
- Se abre camino para los 'gigantes' con acceso a millones de clientes
- Esta empresa movió 130.000 millones en 2013
Apenas puede dar por superada la banca la gran crisis que dio la vuelta al sector financiero en los últimos años, que ya se ve obligada a enfrentar otro reto aún mayor si cabe. Los gigantes de la tecnología como Google y Facebook, junto a un enjambre de pequeñas empresas de internet, toman apresuradamente posiciones para entrar en el negocio financiero, amenazando con causar un terremoto cuya consecuencia sea, más pronto que tarde, un nuevo mapa bancario muy diferente al que ahora conocemos.
Lo más grave es que, dentro de poco más de seis años, en 2020, los bancos tradicionales podrían perder el 30% de sus ingresos totales en el mundo por culpa de estos nuevos competidores, que se llevarán esta parte del pastel, según revela un informe de la asesora Accenture.
"De momento, está surgiendo como una pequeña ola en el océano, pero crece a gran velocidad y cuando impacte con la tierra, entonces, será terrible", vaticina Matthias Kröner, presidente del banco Fidor, pionero en la banca on line en Alemania. Entre 1993 y 2002, se posicionó con la marca Direktbank DAB, para convertirse después en Fidor y formatear su actividad acomodándola a una nueva forma de hacer en el sector financiero.
"La crisis no ha modificado la forma de trabajar de la mayoría de los bancos, siguen como si nada hubiera sucedido", reconoció este empresario, para después advertir de que existe "la demanda de una nueva banca". Fidor no asesora a sus clientes en oficinas, sino que les permite discutir entre ellos y compartir información en foros de internet e, incluso, prestarse dinero unos a otros -los denominados préstamos sociales-. Es más, hasta hacer aportaciones financieras a proyectos externos, creando una especie de comunidad financiera que amplía el espectro de relaciones entre un cliente y su banco.
Los clientes de Fidor pueden retirar efectivo en cajeros automáticos con una tarjeta corriente. Realizan transferencias y cobros o pagos en cuenta a través de correos electrónicos o de operaciones telefónicas, de manera que el cliente lleva en el teléfono su banco, su comunidad financiera, sometiendo al resto del sector a una presión hasta ahora nunca vista. DAB Bank, Comdirect o ING-Diba manejan, a diario, millonarias inversiones en Bolsa por instrucciones de sus clientes. Pero la sorpresa es que todo apunta que esto no ha hecho más que empezar.
"La transformación digital ha dejado ya de ser una tendencia, nos exige una transformación radical a todo el sector", reconoce Theodor Weimer, jefe de Hypo-Vereinsbank. «Esto se parece a la revolución industrial del siglo XIX, la digitalización dará lugar a un nuevo modelo, no solamente de sector, sino a un nuevo modelo de economía», explica este banquero, justificando su plan de cerrar en los próximos años la mitad de las cerca de 600 sucursales del banco que dirige.
Prueba de la gravedad de la situación es el hecho de que aproximadamente una cuarta parte de los pagos a través de internet en Alemania los realiza un intruso en el sector, Paypal, de Ebay, con 148 millones de usuarios en todo el mundo -opera en 26 divisas y 193 países-, lo que supone tantos habitantes como Alemania y Francia juntas. Al día interviene en nueve millones de pagos. Al segundo mueve 4.600 euros. El año pasado, a través de Paypal, circularon casi 130.000 millones de euros, de los que la séptima parte fueron pagos con el móvil. Mientras su negocio total creció un 29%, sus pagos con teléfonos aumentaron un 100%.
Hace sólo dos años, la mayor parte de los directivos de la banca europea percibían a Paypal como una opción exótica a la que esporádicamente podían recurrir sus clientes. Hoy, sin embargo, se devanan los sesos buscando cómo hacer frente a ese nuevo enemigo.
El caso de Apple y Google
Apple tiene 800 millones de usuarios registrados en iTunes con sus respectivas tarjetas de crédito. La previsión es que a finales de 2014 sean 1.000 millones. En cuanto a Google, gestiona más de 450 millones de cuentas de Gmail. Realiza más de 1.170 millones de búsquedas mensuales, y más del 50% del mercado de los smartphones usan su sistema operativo Android. Sin duda, cifras millonarias que tienen asustados a los gestores bancarios.
El presidente de BBVA, Francisco González, fue uno de los primeros banqueros españoles que alertó de la nueva competencia que estaba aflorando. "Estos nuevos jugadores están cubriendo todas las partes de la cadena de valor", reconoció este banquero en un encuentro celebrado, hace apenas un mes, con sus consejeros regionales en México. Es más, advirtió de que los préstamos habían dejado de ser un negocio "exclusivo" de la banca.
En este sentido, González fue claro al reconocer que «los bancos no pueden seguir refugiándose en las barreras regulatorias que hasta ahora les protegían», sino que deben cambiar rápido si no quieren ser reemplazados por los nuevos jugadores digitales. La única "ventaja competitiva" de la que gozan los bancos es «la gran cantidad de información» que tienen de sus clientes, en palabras de González.
Según Bain&Company, en torno a 3.500 empresas están accediendo al negocio bancario. Los inversores advierten un nuevo mundo de posibilidades y hay quien predice un nuevo El dorado para el sector, como Square Ventures, uno de los primeros en sumarse a la incipiente actividad financiera de Twitter, involucrándose en Lending Club. La empresa estadounidense ofrece pequeños préstamos de privado a privado, con un volumen de alrededor de cuatro millones de dólares. Es el modelo en el que se han fijado en Alemania los hermanos Samwer, que han partido de la experiencia de la tienda on line de calzado Zalando para lanzarse al sector del crédito.
El estudio de Accenture detecta que estos negocios florecen con más entusiasmo en los sectores menos regulados y con menos exigencias legales -cambiar divisas a través de internet o la compra de productos a plazos-. Su cuota de mercado es sólo del 2%, pero su influencia no debe ser desestimada, sobre todo porque amenaza con crecer abruptamente en cuanto Google y Facebook entren masivamente en el negocio.
"Estamos hablando de empresas con grandes músculos y bolsillos muy, muy profundos", advierte Urs Ruegsegger, jefe del operador del mercado de valores suizo y proveedor de tarjetas bancarias SEIS. Google, Apple y Facebook no quieren desvelar por ahora sus planes, pero hay crecientes indicios de que planean un desembargo a gran escala.
El nuevo iPhone va equipado con un sensor de huella digital para poder entrar con todas las garantías en el sector de los pagos por teléfono. Google tiene en marcha en EEUU una bolsa financiera, Google Wallet, a través de la que los usuarios pueden efectuar pagos, transferir o recibir dinero. En Europa cuenta con una licencia bancaria y podría operar en cualquier momento. Facebook está a punto de conseguir una licencia bancaria en Irlanda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario