De burbuja a burbuja, del ladrillo al crédito y tiro porque me toca
El optimismo económico del Gobierno se llama deuda externa,
que ya ha superado el billón (con b) de euros
que ya ha superado el billón (con b) de euros
..
¿Por qué será que la mayoría de analistas que informan u opinan en los
medios "serios" han pasado de puntillas sobre el último informe del
Banco de España?, ¿quizá porque viene a decir, resumiendo, que el
principal criterio económico de la pareja De Guindos-Montoro es ir tirando y maquillar?
Cosa, por cierto, que ambos hacen muy bien a costa de que la deuda
exterior de España siga batiendo marcas, pues ya supera el billón de
euros: exactamente, 1,021 billones, tras el aumento de 17.000 millones
registrado durante el primer trimestre de este año.
En teoría, según alegan los expertos en justificar todo cuanto hace el
equipo económico de Mariano Rajoy, no hay motivo de alarma porque el
dinero que España obtiene mediante los créditos captados en el exterior
propiciará rendimientos más que suficientes para amortizar la deuda.
¿Será verdad?
Es un cuento. Y muy español, para nada chino.
Casi todos los economistas que tienen dos dedos de frente y que no cobran del Gobierno ni
de entidades vinculadas a la Administración discrepan con los expertos
"de orden", coincidiendo en resaltar, de entrada, que el Ejecutivo pica
aquí, pica allí y nada solventa. No hay una política económica, ¡ni siquiera derechista o neoliberal!, pero que al menos fuera racional y con proyección.
Endeudamiento irracional
Mientras que en 2013 los mensajes de optimismo estuvieron basados en las compras de deuda pública por parte de inversores extranjeros, aportaciones que permitieron proclamar el inicio de la recuperación; este año es el Banco de España y desde hace 72 horas también el BCE quienes mantienen vivo el espejismo: España se recupera; expresión que da continuidad al España va bien de la era Aznar y al España va mejor de la era Zapatero.
El gabinete de Rajoy silencia que la entrada de dinero extranjero
(compra de deuda) ha remitido y en lugar de buscar soluciones con base o
utilizar el crédito obtenido en el exterior de forma racional, De
Guindos y Montoro han optado por inflar otra burbuja, utilizando las facilidades de endeudamiento que da la pertenencia a la eurozona para impulsar las inversiones (¿?) y el consumo (¿?), según dicen.
Pero lo hacen rematadamente mal --o muy bien para según quienes...
Las inversiones de las que alardean rara vez están destinadas a sectores
productivos, y el consumo… es el de según quiénes y para según qué.
En una economía de mercado el consumo debe ser masivo y sostenido, y eso en España es imposible porque la única herramienta que sabe manejar el Gobierno de Rajoy para que las empresas españolas ganen competitividad consiste en reducir costes de producción y siempre por la misma vía: congelar o recortar los salarios [para lo que también ha sido muy efectiva la reforma laboral].
Neoliberales de pacotilla
Una vez más, los neoliberales de pacotilla que les toca sufrir a los ciudadanos españoles infravaloran la inversión en sectores productivos y el consumo que necesita imperiosamente el sistema, que debe ser masivo y constante; criterios ambos que son básicos para ganar estabilidad.
A la vista de sus decisiones, el objetivo de Rajoy, De Guindos y Montoro
es crear un país de camareros para atender a turistas y un ejército
dispuesto a levantar otra montaña de ladrillos a cambio de comer cada
día. Poco importa que el parque de viviendas en desuso supere el millón
de pisos o casas (con la población en descenso), y poco importa que
obras públicas como el AVE, una docena de aeropuertos y otras
"grandezas" constituyan un lujo que nada sólido aporta a la economía cotidiana del 95 % de los ciudadanos.
¿Cuánto tiempo resistirá España tan elevado endeudamiento exterior?
Mejor dicho, ¿hasta qué punto
permitirá el eurosistema que un Estado integrado en la Unión Económica y
Monetaria siga endeudándose sin que ello signifique aumento alguno de
su productividad y competitividad reales?
Con las urnas entre ceja y ceja
Es falso que España esté saliendo de la recesión. Esa afirmación está
basada en otra burbuja, esta vez inflada con deuda externa.
Al paso de tres trimestres con aumentos del PIB, aunque sean ínfimos, la econometría dictamina que un país sale de la recesión. Pero econometría no es Economía. Peor aún: econometría y economía real son agua y aceite. Lo saben, pero no les importa porque esta verdad no juega en las elecciones, todavía....
Ni siquiera hay superávit por cuenta corriente: el saldo del primer cuatrimestre ha sido de 9.864 millones de euros en número rojos.
Por si fuera poco, otro detalle: el fondo de reserva de la Seguridad
Social (pensiones) es utilizado para comprar deuda del Estado, lo que
proporciona liquidez para cubrir gastos corrientes o acometer
inversiones del propio Estado… lo cual no es criticable cuando es
puntual, pero es un dislate cuando se hace de forma sistemática hasta
vaciar la hucha.
Ha empezado el verano y, evidentemente, el tirón de sol-y-playa
dora la piel... y los sesos. Pero el verano no durará hasta las
próximas elecciones, que en el fondo es lo único que preocupa en las
oficinas centrales del Gobierno, las de la calle Génova, por supuesto…

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