20140702

En defensa de las SICAV y otros delincuentes

el problema no es que existan SICAV, porque los ricos siempre van a crearse un mecanismo a medida.. el problema es no declararlo (ni en Hacienda, ni en la declaración de bienes del Congreso de Diputados)..

y ahí siguen, en su poltrona..

disfruten lo votado..


En defensa de las SICAV y otros delincuentes

España es un país enfermo. Moralmente enfermo. Su corrupción moral se extiende hasta los tiempos en los que el pecado se pagaba con una bula. Nunca hicimos la Reforma. El Gobierno de Rajoy no iba a ser quien la hiciera… Cambiamos cosas, pero sólo para que todo siga siendo igual.
El debate de las SICAV, esputado por la izquierda populista e incomprensiblemente jaleado por cierta derecha cutre ahora que algunos hombres de izquierda también quieren ahorrar inteligentemente, es uno de los que más claramente manifiesta esto.

Se sugiere que las SICAV son una madriguera fiscal. Puede que lo fueran cuando la amortización de capital estaba exenta de tributación, pero hoy en día no lo son. El Gobierno de Zapatero eliminó diligentemente ese elemento y liquidó así la ventaja fiscal que, efectivamente, aprovechaban los multimillonarios. Usaré esta palabra para diferenciarlos de los ricos, que como sostiene el dúo socialcristiano Rajoy-Montoro son aquellos que ganan más de 50 mil euros.

Las SICAV son empresas cotizadas. ¿Por qué debieran tributar diferente que las “matildes” o unas acciones de Iberdrola? ¿Por qué debieran tener un régimen fiscal distinto a otras empresas que cotizan en el MAB? ¿Sólo porque un depósito sí tributa? Entonces no tenemos un problema con las SICAV, tenemos un problema con los depósitos, con el ahorro. Un ahorro que necesitamos para poder financiar a los que se quieren endeudar para arrancar sus proyectos vitales.

Las SICAV no tienen privilegios fiscales que no tengan otros modos de ahorrar. Una SICAV tiene la misma tributación que un Fondo de Inversión (FI). ¿Nos vamos a cargar también a los FI? ¿Liquidamos una industria que da trabajo a miles de personas y que genera una actividad económica que revierte en impuestos para todos? Bien, Pobremos, pero mañana todo ese dinero se irá a otro país europeo. Vivimos, afortunadamente para los que están dispuestos a sufrir hoy para vivir mejor mañana o para dar un futuro mejor a sus hijos, en una tierra donde personas y capitales circulan libremente.

Retengamos, por tanto, que la SICAV del señor Amancio Ortega tiene el mismo régimen tributario que el de la señora María Blanch que compra un fondo de La Caixa. Ni menos, ni más. Pero es que, además, una SICAV cotiza en bolsa, luego está al alcance de cualquiera que quiera comprar participaciones. En Ágora EAFI asesoramos varias SICAV, un FI y un Plan de Pensiones (PP). Todos hacen lo mismo dentro de sus posibilidades. Cualquiera puede participar de su camino, con sus buenas rachas y sus malos momentos, por unos pocos euros. Sea una SICAV, sea un FI, sea un PP. Igualdad.

Lo que en realidad permite una SICAV es que los inversores que se agrupan en ellas puedan escapar del control de los bancos, que no son precisamente hermanitas de la caridad gestionando FI y PP. Nada quieren más los bancos que liquidar las pocas ventanas de libertad individual que existen en este país y así controlarlo todo. En la OCDE, son los bancos españoles los grandes ganadores en lo que a FI y PP se refiere como indican sus balances.

Lo que en realidad permiten las SICAV es que el dueño del dinero pueda controlar al que lo gestiona, y llevárselo sin ser esclavo de su estilo de gestión o prácticas poco transparentes. Las SICAV permiten escapar del dominio de los financieros con pocos escrúpulos. Y si hablamos de los productos bancarios hablamos de sus perversas costumbres, que podríamos resumir en sacarle todo lo que se pueda al cliente. Cliente que, por lo general, padece síndrome de Estocolmo.

Las SICAV sirven a grandes inversores. ¿Qué tiene eso de malo? ¿Es malo que los grandes inversores hagan más dinero? Para nada, si ves la riqueza como una fuente en lugar de como una tarta. Pero es que las SICAV, como los FI y los PP, permiten crear economías de escala que hacen que muchos pequeños inversores puedan trabajar como un grande sin que los maten las comisiones de intermediación cuando quieren diversificar y trabajar activamente. Las SICAV son un instrumento que iguala si se medita sobre ello con detenimiento y sin prejuicios; y que lo hacen permitiendo al cliente escapar del control de los que están para servirle lealmente y no para servirse de ellos y atarlos a las tinieblas, en la tierra de Bancor, donde se extienden las sombras. Las SICAV permiten que el dinero que quiere moverse tenga la misma fiscalidad que el que no lo hace, el que compra para dejárselo a sus nietos sin preocuparse por nada, o el que confía en la gestión pasiva (más igualdad).

El problema que tenemos no es la SICAV. El problema es pedir que se liquiden como si fueran instrumentos de la insolidaridad. Y no lo son, al menos hoy en día, pues el día que se venden participaciones de una SICAV se tributa por todo lo ganado. Y se hace como el día en que se venden las participaciones de un FI, como el día que se venden acciones del BBVA, o las de la empresa familiar, o las de aquel proyecto que se montó con un amigo que vive en Bretaña cuando la idea era irse a vivir allí. Cuando inviertes en una SICAV hoy en día, lo haces en una empresa cotizada en bolsa que se dedica a gestionar dinero con la mayor eficacia posible y sin ser víctima del oscurantismo de los productos controlados por los bancos (si quieres claro, que hay mucha gente que las pone en sus manos. Ellos sabrán…).

El problema no está en las SICAV. ¿Pagamos acaso por un salario que no hemos cobrado aunque llevemos medio mes trabajando y tengamos derecho a ello? El problema es que haya que pasar por el corrupto sistema bancario. El problema es la mentalidad de la gente que quiere liquidar las SICAV en lugar de pedir que éstas tengan menos requisitos y se popularicen al máximo posible; haciéndole el juego a los grandes bancos.

PD: no puedo dejar de añadir, pues lo escucho mientras escribo, que el problema es que el futuro pueda ser alguien como Madina, alguien que sugiere que ningún diputado debe tener participaciones en una SICAV, alguien que para lograr sus objetivos ideológicos -me niego a creer que ignora aquello de lo que habla- está dispuesto a devolvernos a las cavernas de la otra opción: los bancos. Porque él probablemente tiene algún que otro FI en ese más de un millón de euros que posee en diversos productos de inversión según declaró en diciembre de 2011, algún que otro FI que tiene la misma tributación que las SICAV. Aunque él, como tiene un milloncete, igual no necesita aunar fuerzas para gestionar eficientemente su cartera como le sucede al pequeño ahorrador por su tamaño. Que esta gente sea el futuro es tan insólito como el hecho de que tengamos que pagar por el fruto de nuestro ahorro antes del día en que disfrutemos de ello. Aunque siempre nos quedará Pablo Iglesias, y que ni siquiera sobrevivan los FI. Eso y marcharnos de España, a un lugar donde ahorrar no sea lo mismo que ser un delincuente.

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