el problema no es que existan SICAV, porque los ricos siempre van a crearse un mecanismo a medida.. el problema es no declararlo (ni en Hacienda, ni en la declaración de bienes del Congreso de Diputados)..
y ahí siguen, en su poltrona..
disfruten lo votado..
En defensa de las SICAV y otros delincuentes
España es un país enfermo. Moralmente enfermo. Su corrupción moral se
extiende hasta los tiempos en los que el pecado se pagaba con una bula.
Nunca hicimos la Reforma. El Gobierno de Rajoy no iba a ser quien la
hiciera… Cambiamos cosas, pero sólo para que todo siga siendo igual.
El debate de las SICAV, esputado por la izquierda populista e
incomprensiblemente jaleado por cierta derecha cutre ahora que algunos
hombres de izquierda también quieren ahorrar inteligentemente, es uno de
los que más claramente manifiesta esto.
Se sugiere que las SICAV son una madriguera fiscal. Puede que lo fueran
cuando la amortización de capital estaba exenta de tributación, pero hoy
en día no lo son. El Gobierno de Zapatero eliminó diligentemente ese
elemento y liquidó así la ventaja fiscal que, efectivamente,
aprovechaban los multimillonarios. Usaré esta palabra para
diferenciarlos de los ricos, que como sostiene el dúo socialcristiano
Rajoy-Montoro son aquellos que ganan más de 50 mil euros.
Las SICAV son empresas cotizadas. ¿Por qué debieran tributar diferente
que las “matildes” o unas acciones de Iberdrola? ¿Por qué debieran tener
un régimen fiscal distinto a otras empresas que cotizan en el MAB?
¿Sólo porque un depósito sí tributa? Entonces no tenemos un problema con
las SICAV, tenemos un problema con los depósitos, con el ahorro. Un
ahorro que necesitamos para poder financiar a los que se quieren
endeudar para arrancar sus proyectos vitales.
Las SICAV no tienen privilegios fiscales que no tengan otros modos de
ahorrar. Una SICAV tiene la misma tributación que un Fondo de Inversión
(FI). ¿Nos vamos a cargar también a los FI? ¿Liquidamos una industria
que da trabajo a miles de personas y que genera una actividad económica
que revierte en impuestos para todos? Bien, Pobremos, pero mañana todo
ese dinero se irá a otro país europeo. Vivimos, afortunadamente para los
que están dispuestos a sufrir hoy para vivir mejor mañana o para dar un
futuro mejor a sus hijos, en una tierra donde personas y capitales
circulan libremente.
Retengamos, por tanto, que la SICAV del señor Amancio Ortega tiene el
mismo régimen tributario que el de la señora María Blanch que compra un
fondo de La Caixa. Ni menos, ni más. Pero es que, además, una SICAV
cotiza en bolsa, luego está al alcance de cualquiera que quiera comprar
participaciones. En Ágora EAFI asesoramos varias SICAV, un FI y un Plan
de Pensiones (PP). Todos hacen lo mismo dentro de sus posibilidades.
Cualquiera puede participar de su camino, con sus buenas rachas y sus
malos momentos, por unos pocos euros. Sea una SICAV, sea un FI, sea un
PP. Igualdad.
Lo que en realidad permite una SICAV es que los inversores que se
agrupan en ellas puedan escapar del control de los bancos, que no son
precisamente hermanitas de la caridad gestionando FI y PP. Nada quieren
más los bancos que liquidar las pocas ventanas de libertad individual
que existen en este país y así controlarlo todo. En la OCDE, son los
bancos españoles los grandes ganadores en lo que a FI y PP se refiere
como indican sus balances.
Lo que en realidad permiten las SICAV es que el dueño del dinero pueda
controlar al que lo gestiona, y llevárselo sin ser esclavo de su estilo
de gestión o prácticas poco transparentes. Las SICAV permiten escapar
del dominio de los financieros con pocos escrúpulos. Y si hablamos de
los productos bancarios hablamos de sus perversas costumbres, que
podríamos resumir en sacarle todo lo que se pueda al cliente. Cliente
que, por lo general, padece síndrome de Estocolmo.
Las SICAV sirven a grandes inversores. ¿Qué tiene eso de malo? ¿Es malo
que los grandes inversores hagan más dinero? Para nada, si ves la
riqueza como una fuente en lugar de como una tarta. Pero es que las
SICAV, como los FI y los PP, permiten crear economías de escala que
hacen que muchos pequeños inversores puedan trabajar como un grande sin
que los maten las comisiones de intermediación cuando quieren
diversificar y trabajar activamente. Las SICAV son un instrumento que
iguala si se medita sobre ello con detenimiento y sin prejuicios; y que
lo hacen permitiendo al cliente escapar del control de los que están
para servirle lealmente y no para servirse de ellos y atarlos a las
tinieblas, en la tierra de Bancor, donde se extienden las sombras. Las
SICAV permiten que el dinero que quiere moverse tenga la misma
fiscalidad que el que no lo hace, el que compra para dejárselo a sus
nietos sin preocuparse por nada, o el que confía en la gestión pasiva
(más igualdad).
El problema que tenemos no es la SICAV. El problema es pedir que se
liquiden como si fueran instrumentos de la insolidaridad. Y no lo son,
al menos hoy en día, pues el día que se venden participaciones de una
SICAV se tributa por todo lo ganado. Y se hace como el día en que se
venden las participaciones de un FI, como el día que se venden acciones
del BBVA, o las de la empresa familiar, o las de aquel proyecto que se
montó con un amigo que vive en Bretaña cuando la idea era irse a vivir
allí. Cuando inviertes en una SICAV hoy en día, lo haces en una empresa
cotizada en bolsa que se dedica a gestionar dinero con la mayor eficacia
posible y sin ser víctima del oscurantismo de los productos controlados
por los bancos (si quieres claro, que hay mucha gente que las pone en
sus manos. Ellos sabrán…).
El problema no está en las SICAV. ¿Pagamos acaso por un salario que no
hemos cobrado aunque llevemos medio mes trabajando y tengamos derecho a
ello? El problema es que haya que pasar por el corrupto sistema
bancario. El problema es la mentalidad de la gente que quiere liquidar
las SICAV en lugar de pedir que éstas tengan menos requisitos y se
popularicen al máximo posible; haciéndole el juego a los grandes bancos.
PD: no puedo dejar de añadir, pues lo escucho mientras escribo, que el
problema es que el futuro pueda ser alguien como Madina, alguien que
sugiere que ningún diputado debe tener participaciones en una SICAV,
alguien que para lograr sus objetivos ideológicos -me niego a creer que
ignora aquello de lo que habla- está dispuesto a devolvernos a las
cavernas de la otra opción: los bancos. Porque él probablemente tiene
algún que otro FI en ese más de un millón de euros que posee en diversos
productos de inversión según declaró en diciembre de 2011, algún que
otro FI que tiene la misma tributación que las SICAV. Aunque él, como
tiene un milloncete, igual no necesita aunar fuerzas para gestionar
eficientemente su cartera como le sucede al pequeño ahorrador por su
tamaño. Que esta gente sea el futuro es tan insólito como el hecho de
que tengamos que pagar por el fruto de nuestro ahorro antes del día en
que disfrutemos de ello. Aunque siempre nos quedará Pablo Iglesias, y
que ni siquiera sobrevivan los FI. Eso y marcharnos de España, a un
lugar donde ahorrar no sea lo mismo que ser un delincuente.
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