6 o 8 extranjeros multiculturales poniendo a caldo a unos que seguro que se alegraban de ser "solidarios" y de permitir la entrada masiva de analfabetos indocumentados, esos que iban a pagarles las pensiones..
luego, claro.. hay que hacer clases de "tolerancia a la identidad de género" para maltratar aún más a los nacionales, mientra a los extranjeros se les colma de paguitas (como 800 euros mensuales) y ayuditas, y sin ninguna obligación.. y se integran rápido.. al menos para cobrar paguitas, aunque ni siquiera sigan en hispanistán.. claro..
disfruten lo inmigrado..
Un grupo de jvenes propina una paliza a dos policas fuera de servicio en las fiestas de Sestao
"Cállate, que yo no hablo con mujeres". Esta frase es la que tuvo que
escuchar una joven vizcaína, ertzaina de profesión y destinada en una
comisaría guipuzcoana, después de disculparse ante un grupo de jóvenes
por haber tirado accidentalmente una botella que estaba en el suelo al
pasar por al lado. "Por pedir perdón", ella y su novio, también policía
de profesión, recibieron una tremenda paliza que no olvidarán en mucho
tiempo y que les ha llenado el cuerpo de magulladuras y de "rabia".
La brutal agresión se produjo la madrugada del pasado viernes en Sestao,
municipio que celebra estos días sus fiestas patronales de San Pedro,
mientras los dos agentes, ambos jóvenes y en buen estado de forma,
estaban fuera de servicio disfrutando de su tiempo libre. La chica había
salido con sus amigos, mientras que su novio decidió quedarse en casa.
Acordaron que él fuera a buscarla tan pronto le avisara. Cuando decidió
volver ya a casa, la mujer llamó por teléfono móvil a su compañero
sentimental, como habían hablado. Cuando la agente estaba saliendo del
recinto de las txosnas, "sin querer tropecé con una botella que estaba
en el suelo". Instintivamente, se volvió para pedir perdón.
Se trataba de un grupo de entre seis y ocho hombres jóvenes, de origen
extranjero, que estaban bebiendo sentados. Al girarse y pedir disculpas,
recibió una respuesta que no esperaba y que la indignó. "'Yo no hablo
con mujeres', dijo uno, y se pusieron súper bordes". "Tranquilo, que
sólo te estaba pidiendo perdón", les intentó calmar, sin conseguirlo. De
repente, el individuo "me pegó un puñetazo y me tiró al suelo", explica
la afectada, aún incrédula de que una cosa así pueda ocurrir.
La mujer intentó protegerse como pudo, pero en ese momento intervino su
novio que había visto cómo la golpeaban. "Me defendió". El joven,
también policía y de 1,80 metros de altura, se enfrentó al tipo que
había agredido a su chica y a un acompañante. "Venían a por él y a por
mí", recuerda la mujer. Hubo un momento en que la pareja salió corriendo
y los agresores les siguieron. "La paliza duró 300 metros", describe el
joven.
Al principio creyeron que podrían perderles de vista, pero los agresores
lograron darles alcance. "Corre, corre, que si te pillan te matan", le
gritó un chico que vio la persecución. Les cogieron en Vía Galindo, a la
altura de un supermercado. "Fueron sobre todo a por él, le tiraron al
suelo y le patearon", recuerda dolida la agente. "Intentaron sujetarle a
algo, pero vieron los pirulos de la Policía al fondo y se marcharon".
El hombre sufrió la rotura de dos costillas, le partieron el labio,
tiene una oreja negra, moratones en el pecho y en la espalda y un
chichón en la cabeza, debido a las "patadas y puños". Su novia lleva una
muñeca vendada y tiene también el cuerpo amoratado. "Ella libró un poco
más, al menos no le rompieron nada", se felicita el policía.
Tras la agresión, contaron su caso a los agentes de la guardia urbana
sestaoarra que acudieron al lugar. Los agentes uniformados recorrieron
los alrededores en busca de algún sospecho, pero no les encontraron.
Saben que una testigo de los hechos grabó la escena en vídeo y sacó
fotografías, por lo que esperan que esas pruebas gráficas puedan caer en
manos de la Policía Municipal de Sestao, encargada del caso, para que
así puedan identificar a los supuestos agresores. Ayer mismo acudieron a
la comisaría a interponer la correspondiente denuncia y a facilitar
todos los datos que permitan a los investigadores dar con los agresores.
"Estamos 'jodidillos', con golpes por todos los lados y, sobre todo,
con mucha rabia e impotencia", se duelen.
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