Revolución Nacional 722: Cómo enseñar a tu hijo la verdadera naturaleza del Gobierno.
Pienso que es muy importante que enseñemos a nuestros niños sobre la verdadera naturaleza de Gobierno. ¡Ahora hay por fin una forma de darles un curso básico sobre Conducta Cívica a tus niños, en tu propia casa!. En mi propia experiencia como padre, he descubierto varios métodos simples que pueden ilustrar en la mente de un niño los principios fundamentales con los que el Estado Moderno trata a sus ciudadanos. Tú puedes encontrarlos útiles también.
Por ejemplo, yo solía jugar al sencillo juego de cartas llamado GUERRA con mi hijo. Después de un rato, cuando él entendió completamente que las cartas más altas ganaban a las cartas más bajas, creé un nuevo juego llamado GOBIERNO. En este juego, yo era el Gobierno, y yo ganaba todas las manos, sin tener en cuenta quién tenía la carta mejor. Mi muchacho pronto perdió el interés en mi nuevo juego, pero me gusta pensar que le enseñó una valiosa lección para su vida posterior.
Cuando tu chaval sea un poco mayor, puedes enseñarle como funciona nuestro Sistema Fiscal en una forma que es fácil de entender y le permitirá comprender los beneficios del mismo. Ofrécele, por ejemplo, 10 euros por segar el césped. Cuando lo haya segado y reclame su paga, retén 5 euros(*) y explícale que éste es el Impuesto sobre la Renta. Entrega 1 Euro de este dinero a su hermana menor, que no ha hecho nada para merecerlo, y dile que esto es "justo", porque la hermanita “necesita el dinero también”. Además, explícale que tú necesitas los otros 4 euros para ti mismo, con el fin de cubrir los costos administrativos de retener y dividir el dinero, y para varias otras cosas más que tú requieres. Hazle poner sus 5 euros en una cuenta de ahorro sobre la cual tienes autoridad. Explícale que si él es malo alguna vez, tú te quedarás con el dinero de la cuenta sin preguntarle. También explícale que te quedarás la mayoría del interés que él gana por ese dinero, sin su permiso. Menciona que si intenta esconder el dinero, ésta, en sí misma, será evidencia de mal comportamiento, y tendrá como resultado que tú automáticamente le quitarás el dinero.
Realiza registros aleatorios en su cuarto a altas horas de la mañana. Irrumpe dentro sin avisar. Revisa minuciosamente todos sus cajones y bolsillos. Si él cuestiona esto, dile que estás actuando basado en la indiscreción de un amigo suyo, quién accidentalmente mencionó que entre los dos habían ganado un poco de dinero extra la semana pasada, sin haberlo declarado. Si lo encuentras, confisca todo el dinero y llévate también su estéreo y su televisión. Dile que vas a vender éstos últimos y que te guardarás el dinero como compensación por el trabajo de tener que hacer la investigación y el registro. Enciérralo también en su cuarto durante un mes como extensión del castigo. Cuando él llore por la injusticia, dile que está siendo" egoísta" y "avaro" y que sólo le importa su propia felicidad. Explícale que debería aprender a sacrificar su propia felicidad por otras personas, y que como no se puede confiar en él para que haga esto voluntariamente, tú usarás la fuerza para asegurar que lo cumple. ¡Más adelante en su vida él te lo agradecerá.... !.
Haz tantas reglas como sea posible. Deja las razones para ello oscuras. Hazlas cumplir, o no, arbitrariamente. Acusa a tu chico de romper reglas sobre las que nunca le hablaste, y cuidadosamente explícale que la ignorancia de las reglas que tú impones no es una excusa para su cumplimiento. Mantenlo en la ansiedad de que pueda estar violando disposiciones que tú aún no has emitido. Instila en él la sensación de que las reglas son absolutamente irracionales. Esto le preparará para vivir bajo un Gobierno Social-Demócrata. (Alias “Socialismo con rostro humano”. -Nota del Editor).
Él es demasiado joven para entender los beneficios de la democracia, así que explícale este sistema maravilloso y legítimo como sigue: Tú, tu esposa y su hermanita os juntáis, y votáis que a tu hijo se le deberían quitar todos los juguetes, se le debe azotar, y confinar en su cuarto durante una semana. Si él protesta que tú estás violando injustamente sus derechos, pacientemente explícale su error y muéstrale que la mayoría ha votado por este castigo, y nada importa excepto la voluntad de la mayoría. Para convencer a su hermanita, le prometes que le darás los juguetes confiscados a su hermano, y para convencer a su madre, le comes el tarro inventándote alguna barrabasada que atribuyas a tu hijo, y que merezca un castigo ejemplar. A tu hijo no le dejaras hablar en su defensa, argumentando que como es un niño y además egoísta, mentirá para evitar el castigo. Si aún así ella tiende a minimizar el castigo, insinúa que para reparar la supuesta barrabasada del niño habrá que vender probablemente el abrigo de armiño de ella. Más tarde, si te interesa, podrás vender el abrigo para irte de copas con tus amigotes.
Cuando tu niño haya madurado para entender suficientemente cómo trabaja el sistema judicial, ponle una hora de acostarse, digamos a las 11 de la noche, y entonces mándalo a la cama a las 10 de la noche. Cuando él te acuse llorando de romper las reglas, explícale que Tú, como Gobierno, haces las reglas, y que puedes interpretarlas de la forma que más te convenga, según las circunstancias cambiantes.
Promete a menudo llevarlo al cine, o al parque zoológico, si hace bien esto y aquello, y entonces, a la hora designada, repantígate en un sillón cómodo con un periódico y dile que has cambiado tus planes. Cuando él grite: “¡Pero tú prometiste...!”, explícale que era una promesa de campaña y por lo tanto vacía.
De vez en cuando, sin advertirle, dale un cachete a tu niño. Entonces le explicas que eso es legítima defensa mediante ataque preventivo. Cuéntale que debes estar siempre vigilante para detener a cualquier enemigo potencial antes de que pueda crecer lo suficiente como para dañarte. Esto, también, tu niño lo apreciará: No precisamente en ese momento, quizás, sino más tarde en su vida. Si él encuentra esto duro de aceptar, puedes ilustrar mejor este punto como sigue: Llévalo a dar una vuelta por la ciudad, a un barrio extraño. Encamínate a cualquier casa que escojas aleatoriamente, y métete a arreglar sus problemas domésticos, usando la violencia si es necesario. Asegúrate de emplear una fuerza avasalladora para aplastar y obligar a someterse a la familia en cuestión - esto evita la prolongación de la visita y el enredarse por largos períodos de tiempo. Explícale a tu hijo que sólo un cobarde permanece quieto, mirando para otro lado, mientras que la injusticia galopa por la ciudad. Dile que todos nosotros somos hermanos, y que además, los problemas que se dejan enconar en otro barrio, salpicarán más adelante en el tuyo. Usa algunos de los 5 Euros que tomaste de tu hijo para el viaje de autobús - y para comprar un bate de béisbol. De paso, llévate el dinero que encuentres en dicha casa, y justifícalo que es por las molestias que te has tomado.
Bébete una botella de whisky, y entonces dale una disertación sobre los males del tabaco o la marihuana. Si él señala tu hipocresía, recuérdale que la mayoría de las personas beben, y que, como ya explicaste, las necesidades y deseos de la mayoría son las únicas normas morales. Deshaz violentamente cualquier reunión entre él y más de tres de sus compañeros por ser una manifestación ilegal. Si él acaricia el gato sin el gato le de su permiso expreso por escrito, azótalo fuerte por “acoso felino”. Marca un sitio en el patio dónde él, junto con tus otros hijos, pueda aparcar su bicicleta, pero de forma que no quepan todas. Si la deja en cualquier otra parte, la echas un candado y exiges 50 euros para soltarla. Si comete más de tres infracciones, confisca la bicicleta, véndela, y guárdate el dinero.
Instala una cámara de CCTV (circuito cerrado de televisión) en la alcoba de tu hijo, y graba también todas sus conversaciones telefónicas. Si protesta, acúsalo de "tener algo que esconder". Explica que sólo los delincuentes buscan la privacidad, y que los niños buenos y obedientes entregan su intimidad a cambio de las ventajas que ofrece la paternidad proteccionista. Recuérdale al muchacho del pueblo que fue cogido fumando maría en su alcoba por un sistema de CCTV similar, y explica que este precedente justifica la instalación del CCTV en las habitaciones de todos los adolescentes.
Miente a tu chico constantemente. Enséñalo que las palabras no significan nada - o más bien que los significados de palabras están “evolucionando” continuamente, y que pueden significar mañana lo contrario de lo que significan hoy.
Habla con sus profesores en la escuela, y pídeles que dividan las buenas notas y recompensas que consiga tu hijo con las de cualquier estudiante minoritario étnico que no consiguió mas que malas notas. Si él cuestiona esta política, explícale eso de que hace mucho tiempo nosotros abusamos de los antepasados de estas personas, y por lo tanto es justo que él comparta sus logros para compensar a sus descendientes. Éste también es probablemente un buen momento para decirle que su energía, talento y entusiasmo no le garantizarán un trabajo si la cuota de tales “personas desgraciadas” aún no se ha completado. Dile que su talento y esfuerzo no representan nada - son la honradez y la voluntad de compartir las que son importantes. Recuérdale que su principal deber es compartir su felicidad y bienestar con personas que él no conoce, y con las que nunca se encontrará.
Prohíbe cualquier cuchillería en tu casa y haz a tu hijo comer con los dedos. Si él pregunta por qué, recuérdale al chico que apuñaló un gato con un tenedor la semana pasada. Explica que si simplemente un gato es salvado prohibiendo la cuchillería, entonces esta prohibición está justificada. Si protesta, lo cuestionas estrechamente sobre por qué él está pensando matar gatos inocentes, o lo acusas de ser un fanático extremista odia-gatos.
Guarda, sin embargo, parte de la cubertería para tu propio uso bajo llave. Si tu hijo te echa eso en cara, dile que tú, como eres el Gobierno, por definición no puedes hacer nada malo con ella. Añade que además podrías necesitarla para tu defensa, ya que aunque hasta ahora, para imponer tu autoridad basta con los cachetes, cuando él crezca un poco pudiera creer erróneamente que se halla injustamente oprimido y explotado, intentando rebelarse contra el estado de cosas que impera en casa valiéndose de algún tenedor. Y es por ello que tú, como Gobierno, sí estás legitimado para utilizar la cuchillería incluso en defensa de tu autoridad. Y que podrías utilizarla para este fin junto con el bate de béisbol convence-familias, y de creerlo necesario, hasta con la escopeta que compraste con la venta del estéreo y el televisor confiscados.
Provéelo con un pase que debe mostrar antes de que pueda entrar en casa. Haz guardia en la puerta. Cuando él venga a casa, educada pero firmemente llévalo al cuarto trastero, y pregúntale sobre sus movimientos pasados, presentes y futuros. Pregúntale cuánto dinero en efectivo tiene sobre su persona. Si es más de 50 euros, confisca el total por exceder la regla de la casa para dinero en efectivo máximo permitido. Después investiga su mochila y bolsillos. Para mantenerlo en la incertidumbre, haz los registros aleatorios, y califícalos de rutina preventiva. Si protesta, lo detienes por más tiempo, poniendo entonces en práctica los más completos y así llamados, “reconocimientos invasivos” con un guante quirúrgico de látex en tu mano. La lubricación del dedo índice es preferible pero no esencial. Si se enfada mucho con ello, mantenlo encerrado con llave en su cuarto hasta que se pierda su próxima excursión o fiesta.
¿Estos métodos os parecen duros? ¡Pero si estoy siendo cruel únicamente para ser bueno!. Creo que es importante para los niños entender la Naturaleza de la Sociedad en la cual vivimos hoy, y así prepararlos, especialmente, para la que viviremos mañana.
G.G. (de la República Social-Democrática Popular de Australia).
Nota del Traductor: En la República Social-Democrática Popular de España(**), el Gobierno es, en muchos aspectos, similar a eso que este señor está enseñándole a su hijo a caerle bien. ¡Muchas gracias por éstos útiles consejos sobre educación!.
(*) -En España, la retención del Impuesto sobre la Renta para un ingreso medio es alrededor de un 20 %. Pero de la cantidad que resta al contribuyente, se ha de sustraer el IVA que se paga por cada cosa que se adquiere, además de la infinidad de impuestos especiales, tasas, gabelas y contribuciones de toda índole, lo que hace que el total de expropiación llevado a cabo por las diversas administraciones, para un sueldo medio, supere largamente el 50 % de los ingresos.-
(**) – Lo de la República Social-Demócrata Popular de España, no es cosa mía, sino de la Constitución Española. En efecto, aunque nominalmente el Estado Español es una Monarquía, la total carencia de Autoridad del Rey hace que en realidad nuestra forma de gobierno sea idéntica al de una república, y por demás, bastante bananera. Por otro lado, en las mismas consignas Constitucionales se define la forma de Gobierno de España como un Estado Social y Democrático.
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