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Batalla del 4 de abril de las tropas españolas en Iraq: 250 civiles muertos - Tortuga
Nos hacemos eco de este artículo que evidencia terribles datos de lo
que podría haber sido la principal acción bélica del ejército español en
décadas, a tenor del número de víctimas, sobre todo civiles. En Tortuga
no tenemos forma de comprobar la veracidad de lo expuesto, aunque la
versión no dista mucho de testimonios de militares españoles en Iraq
publicados como post en diversos artículos de nuestra web. En todo caso
léase con prudencia, y sea matizado si procede por personas que allí
estuvieron o que conocieron de primera mano lo que pasó.
En el año 2004 las tropas españolas desplazadas a Irak en "misión de
paz" se vieron inmersas en un enfrentamiento armado que ni buscaron ni
desearon. Una historia tan desconocida como lo es todo lo que sucede en
el seno de las Fuerzas Armadas de nuestro país.
Pongámonos en antecedentes. Ha trascurrido ya un año desde la invasión
contra Irak perpetrada de forma unilateral por el gobierno de George W.
Bush y todos sus acólitos, incluido el entonces presidente José María
Aznar. La Brigada Multinacional Plus Ultra es la encargada del
mantenimiento del orden y las fuerzas policiales en las provincias
iraquíes de Nayaf y Al-Qadisiya. Parece que sus mandos, como el general
Fulgencio Coll, han sabido ganarse a los dirigentes locales y a parte de
la población, que se sienten más identificados con ellos que con los
norteamericanos, siempre tensos y en actitud hostil. Pero la situación
dista mucho de ser tranquila. La ciudad de Nayaf es un hervidero de
insurgentes chiíes, que se organizan en el llamado Ejército de al-Mahdi,
comandado por el clérigo Muqtada al-Sadr. Dicho líder y sus milicias
están acrecentando su poder en toda la región y, a cada día que pasa,
desafían más y más la autoridad de las fuerzas de ocupación. Los altos
mandos militares estadounidenses están nerviosos porque temen una
revuelta a gran escala, por lo que ordenan a la brigada española actuar
contra los insurgentes dentro de la zona que se encuentra bajo su
control, ya que la policía iraquí está excesivamente infiltrada de
simpatizantes de al-Sadr. Después de consultarlo con Moncloa el general
Coll desestima esta opción por considerarla excesivamente arriesgada.
Estamos a principios de marzo de 2004, vísperas de elecciones generales,
y el gobierno de entonces no está por la labor de agitar un avispero y
que ello tenga como consecuencia que se produzcan bajas en las filas
españolas.
La pasividad hispánica hará no obstante que los norteamericanos monten
en cólera y a partir de entonces actuarán por su cuenta. El 3 de abril
un comando de los Navy SEAL hizo lo que mejor sabe hacer, atacar en
plena noche, por sorpresa y de manera furtiva, cual banda de
atracadores. La operación tiene como resultado la captura de uno de los
lugartenientes de al-Sadr, hecho que no fue notificado en ningún momento
a la guarnición española, ni antes ni después de que sucediera. La
respuesta de las milicias chiíes no se hace esperar. Su reacción
inmediata es pensar que el líder apresado se encuentra en la base
Al-Ándalus, acuartelamiento de la Brigada Plus Ultra en Nayaf, y por
ello numerosos manifestantes enfurecidos, sumados a un número
indeterminado de hombres armados, la rodean. Desconocedores de lo
sucedido los españoles niegan toda participación en el incidente, lo
cual no hace sino encolerizar todavía más a la muchedumbre que asedia la
base.
Acto seguido se inicia el asalto en el que la guarnición ha de emplearse
a fondo para evitar verse desbordada. Ninguno de los 200 soldados allí
acuartelados imaginaba esa mañana que se vería inmerso en el mayor
choque armado vivido por tropas españolas en el último medio siglo. En
el fragor del enfrentamiento fue necesario realizar dos salidas a través
de unas calles repletas de tiradores hostiles, pues un grupo de
militares salvadoreños asimilados en la Brigada Plus Ultra quedó aislado
en la ciudad. Para cuando son rescatados la Batalla del 4 de abril (o
de Nayaf) está dando sus últimos coletazos. Los atacantes que asediaban
la base Al-Ándalus son finalmente repelidos, en parte gracias a la
potencia de fuego de los cañones de 25 mm de los vehículos blindados VEC
que la defendían, los certeros disparos de los francotiradores de la
guarnición y el apoyo prestado por los mercenarios de Blackwater
(contratista privado) y un helicóptero Apache de las fuerzas
estadounidenses. No obstante no hay que olvidar que se enfrentaban a un
adversario que carecía casi por completo de adiestramiento militar
alguno, estaba equipado básicamente con armas ligeras y en menor medida
algunos lanzacohetes RPG y que atacaba de manera desorganizada fruto más
de su ira e indignación que de un plan meticulosamente trazado. El
resultado fue evidente, las tropas de la base no sufrieron ninguna baja,
aunque hubo que lamentar la muerte de un soldado salvadoreño al tiempo
que varios de sus compañeros resultaron heridos mientras esperaban ser
rescatados. Por contra las bajas civiles del bando iraquí nunca han sido
contabilizadas con exactitud, si bien se estima que hubo unos 250
muertos.
Ya nada volvió a ser igual hasta que, el 21 de mayo, se hizo efectiva la
retirada de Irak por decisión del nuevo gobierno de José Luis Rodríguez
Zapatero. Las tropas españolas habían acudido "en misión de paz y para
contribuir a la estabilización y reconstrucción del país", sin embargo
durante esos dos meses permanecieron en su base prácticamente cercadas y
sufriendo ataques constantes. Nada que ver en principio con el cometido
para el que fueron desplazadas a Oriente Medio. Por ello y viendo el
balance de una misión que fue finalmente abortada, se puede concluir que
su intervención terminó en fracaso. Bien es verdad que la mañana del 4
de abril de 2004 se evitó el desastre total, pero ninguno de los
objetivos de pacificación y reconstrucción quedó cumplido, más bien todo
lo contrario. Quien quiera que se dé un paseo por Irak a día de hoy
para comprobarlo.
Han pasado ya diez años desde aquellos sucesos y sorprende descubrir lo
desconocidos que resultan para la mayoría. Y es que el desconocimiento
es una constante cuando nos referimos a las Fuerzas Armadas del Reino de
España, una institución opaca donde las haya ¿Qué utilidad han tenido o
siguen teniendo las misiones militares en el extranjero? ¿Se cumplen
los objetivos o más bien se acude para nada como sucedió en Irak?
¿Cuánto cuestan a las arcas públicas estos operativos? Y es más,
¿conocemos realmente la totalidad de escenarios en los que participan o
han participado militares españoles? Preguntas a las que muchas veces
resulta difícil responder, cuando no imposible. El Ejército Español es
un mundo aparte que funciona al margen de la sociedad civil y según sus
propias normas. Un mundo que no conoce auditorias o ningún otro
mecanismo de control e independiente, donde los procesos de todo tipo
nunca son de carácter público y donde reina la arbitrariedad de los
mandos superiores con respecto a la tropa. Un mundo donde impera la Ley
del Silencio en muchos casos y que es gobernado de facto por una "casta"
(sí, por qué no, llamémosla así) de familias militares que se
autoperpetúa en el poder porque los rangos más altos del escalafón
(coroneles, generales) se vienen heredando de padres a hijos. Entretanto
muchos soldados y suboficiales con años de servicio, incluso aquellos
que se las han visto y deseado en escenarios como el de Nayaf y que por
tanto deberían ser reconocidos por ello, terminan estancados en sus
carreras por culpa de un sistema en absoluto permeable. Algunos de ellos
incluso se ven obligados a abandonar el Ejército en una brutal muestra
de desagradecimiento, echados a la calle con indemnizaciones miserables
en muchos casos y sin demasiadas expectativas de reinserción laboral.
Los recortes también llegan a las Fuerzas Armadas como a todas partes y,
como en todas partes, sólo afectan a los que se encuentran más abajo en
la pirámide.
Es poco lo que se filtra más allá de los muros de los cuarteles o las
bases militares, sin embargo y por fortuna siempre hay algún valiente
que se atreve a dar la cara para desvelar el lado oscuro de una
institución que suele ser de las más queridas entre los españoles. Uno
de esos valientes es el teniente Luis Gonzalo Segura que, harto de
denunciar injusticias durante años mediante los cauces oficiales, ha
decidido exponerlas en su libro Un paso al frente (Tropo Editores), que
ya va por la sexta edición y cuya lectura recomiendo. Se trata de un
relato que dibuja un retrato en muchos casos desolador de las Fuerzas
Armadas, si bien muy necesario por ese mismo motivo. Corrupción
generalizada, descontrol absoluto en el manejo del dinero, caciquismo,
clientelismo, abusos de poder sistemáticos, una total falta de
transparencia, macrocefalia (un exceso de altos mandos habituados a una
forma de vida ciertamente parasitaria) y, como consecuencia de todo
ello, una sucesión de despropósitos que pasan desapercibidos la mayor
parte de las veces. Despropósitos tales como gastarse más de 2.000
millones de euros en la construcción de un submarino que no flota, una
cantidad tal vez superior en carros de combate Leopard de ultimísima
generación, pero que no están preparados para ser trasladados fuera de
la península (por lo que en la práctica sólo nos defenderían en caso de
una invasión francesa o portuguesa), o que los también carísimos cazas
Eurofighter se estrellen con más frecuencia de la que debieran por falta
de un adecuado mantenimiento. Los males que aquejan al Ejército son en
esencia los mismos que los de otras instituciones del Estado, sólo que
agravados por la hermeticidad del cerrado universo donde no paran de
reproducirse.
No obstante y a pesar de todos estos males todavía hay lugar para la
esperanza. Luis Gonzalo Segura y a buen seguro otros como él terminarán
abriendo brecha, como suele decirse en el argot militar, para arrojar
luz en un mundo hasta ahora dominado por las sombras. Habrá muchos que
los tachen de traidores, pero no es traición querer denunciar aquello
que es denunciable, sino más bien un acto de devoción hacia lo que
consideras que merece ser salvado. Pues al fin y al cabo creer en unas
Fuerzas Armadas renovadas es creer también en una sociedad renovada.
Kwisatz Haderach
Fuente: http://agenciatigris.blogspot.com.e...
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